El Gobierno y el PSOE no salen de las coplas. Es un no parar de culebrones político-judiciales que se explaya en sede parlamentaria y en los juzgados.
Sé que hay bastante gente que ha enviado whatsapps a Juan Lobato instándole a que no abandone la política.
Muy normal no es, le dije a Carlos Herrera, comentando con él la entrevista que el miércoles le hizo en Cope al 'comisionista denunciante' Víctor de Aldama, un país en el que la gente cree más la versión de un delincuente (Aldama lo es auto confesadamente) que la del Gobierno, que es nada menos que el Gobierno de la cuarta potencia de la Unión Europea.
Incluso es posible que él mismo, a estas alturas, no se haya enterado, pero mi admirado José Luis Garci no podrá viajar por España, a no ser que tenga un amigo que le proporcione alojamiento, ya que será imposible que consiga una habitación en un hotel.
Hay que reconocer la inteligencia donde está. Y el oportunismo.
Cristina Valido, portavoz de Coalición Canaria, dijo este miércoles en el Congreso que la derivada política de la tragedia valenciana, donde nadie parece ser responsable de lo ocurrido, es dinamita para la confianza de los gobernados en los gobernantes.
En puertas del Congreso Federal, la novedad en el seno del PSOE es que no todo es sumisión a Pedro Sánchez.
La recaudación fiscal lleva cuatro años registrando récords históricos. A pesar de ello, el Gobierno sigue con su política de subidas de impuestos y nuevas regulaciones para las empresas que ahondarán en los problemas actuales de competitividad, productividad e inversión.
Si le digo a usted la verdad, no acabé de entender muy bien el sentido de la brusca e inesperada comparecencia de Juan Lobato, secretario general del Partido Socialista de Madrid, en una aparición sin preguntas -se está poniendo muy de moda- en la mañana de este martes para.
La pretendida superioridad moral de la izquierda hizo aguas en dos episodios parlamentarios de la quincena que dejamos atrás.
La coincidencia en el tiempo del laborioso parto fiscal del Gobierno con sus costaleros, por un lado, y la ruidosa deposición judicial de Víctor Aldama contra los alrededores del sanchismo, por otro, han colocado en los circuitos positivos y mediáticos del país la falsa sensación de estar viviendo un fin de ciclo.
No me lo podía creer. A medida que aquél amigo de un amigo, que me acababan de presentar, me contaba los detalles de lo que sucedía en su ciudad, que es capital de provincia, aumentaba mi asombro: resulta que la mujer del alcalde de la ciudad acudía varios días a la semana a la alcaldía, y le habían reservado un pequeño cuarto que convirtió en su despacho.
La vida política española depara episodios en los que la ironía -también podría hablarse de sarcasmo- se apodera del escenario.
Pienso que acertó Pedro Sánchez con la designación de Sara Aagesen como sustituta de Teresa Ribera: una figura discreta y, sin duda, preparada para desempeñar un trabajo que debería ser más técnico que político, suponiendo que esto se lo permitan.
Un mes después, en muchos pueblos de Valencia, todavía el lodo sigue siendo el dueño de las alcantarillas, miles de viviendas y garajes sufren todavía las consecuencias de la riada y aún no tienen agua potable, hay riesgo de enfermedades, muchos niños no pueden volver a los colegios porque sus instalaciones han sido dañadas seriamente y todavía no son habitables y los políticos siguen empeñados en echarse la culpa los unos a los otros.
El Gobierno logró el pasado jueves que el Pleno del Congreso de los Diputados le aprobara por la mínima una pírrica subida de impuestos.
La cosa ahora es si nos fiamos de los jueces y cuánto. Porque el destino de este Gobierno, que sale a trompicones, pero con bien, de casi todos los maremotos, véase el reciente ejemplo de la 'reforma' fiscal, está ahora en manos de jueces de diversas instancias: ¿miente el ya ex recluso Aldama en sus muy graves acusaciones contra miembros del Gobierno y del PSOE?¿Dicen la verdad los presuntamente difamados y calumniados, a los que no les queda otra que recurrir a instancias judiciales para rebatir al comisionista presuntamente (no ha sido juzgado aún, por eso la presunción de una inocencia creo que improbable) corrupto y corruptor? Ahora todo queda en saber cuánto tiempo estará este 'affaire' en manos togadas antes de que los tribunales tomen una decisión.
El acusado no está obligado a decir la verdad ante un juez. Cierto. Pero lo que no puede es difamar.
Recuerda Baltasar Gracián que muchas veces los males empeoran con los remedios. Esta reflexión podría servir para enmarcar lo ocurrido esta semana con el intento -fallido- de veto del Partido Popular a la candidatura de Teresa Ribera a vicepresidenta y comisaria de Competencia y Transición Ecológica de la Unión Europea.
En 2018, Pedro Sánchez lideró una moción de censura contra Mariano Rajoy, argumentando que la corrupción en el Partido Popular (PP) había alcanzado niveles intolerables. La sentencia del caso Gürtel, que señalaba la existencia de una "estructura de contabilidad y financiación ilegal" en el PP, fue el detonante que permitió a Sánchez obtener el apoyo necesario para desbancar a Rajoy y asumir la presidencia del Gobierno.
Menudo día el de este jueves para Pedro Sánchez, encerrado en La Moncloa sin acudir al Congreso de los Diputados donde se votaba 'su' reforma fiscal en un ambiente agónico.
La futura comisaria de la Unión Europea doña Teresa Ribera sólo percibirá, mensualmente, unos 27.000
En las catástrofes y en las tragedias es cuando se descubre el valor y la capacidad de las personas.
La caótica negociación de la reforma fiscal entre los componentes de la ecuación del poder sanchista demuestran que estaban justificados los recelos de los actores económicos por la inseguridad de un marco regulador controlado por un Gobierno débil.