Los cronistas más avezados, o los peor pensados, esperan de un momento a otro, quizá aprovechando la distracción navideña de la opinión pública y publicada, la que sería la 'foto del año'.
En respuesta a la portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Cristina Valido, este miércoles en el Congreso, Pedro Sánchez volvió a utilizar el mantra prefabricado en la Moncloa de que "queda mucha legislatura por delante".
Las sesiones de control al Gobierno cada vez se adentran más y más en el surrealismo, bordeando el tono del club de la comedia.
Una cabra fue a una tienda de comestibles que regentaba un conejo y pidió cinco céntimos de cacahuetes, pagó con una moneda de diez céntimos y el conejo le devolvió una moneda de cinco céntimos que había sido agujereada por el centro.
Estamos viendo demasiadas cosas raras. Muchas de ellas se hacen difíciles de comprender: por ejemplo, la puesta en libertad de Víctor de Aldama cuando confesó, por cierto, sin haber aportado demasiadas pruebas hasta ahora, acerca de un tema ajeno al verdadero motivo de su estancia en prisión, que era el desfalco en hidrocarburos.
¿Qué diablos pinta Pepe Álvarez en Waterloo entrevistándose con Carles Puigdemont? Es la pregunta que más de uno y más de dos afiliados a la UGT se habrán hecho al conocer la noticia de que el secretario general del sindicato, el asturiano Pepe Álvarez, había viajado hasta Bélgica para entrevistarse con el ex presidente de la Generalidad de Cataluña.
El empresario Víctor de Aldama, "nexo corruptor" de una trama criminal, según la misma Guardia Civil que le condecoró por los servicios prestados, sostiene que ha hecho mucho por este país, mientras que el ex ministro Ábalos, señalado por aquel como receptor de "mordidas" a cambio de contratos con la Administración, lo describe como un impostor que, en vez de pruebas, aportó documentos falsos para echarle encima a la Justicia.
Maquiavelo dejó escrito que la política no tiene que ver con la moral y en eso están quienes llevan días señalando -con razón- las atrocidades que perpetra el Ejército de Israel en la franja de Gaza pero pasan de puntillas sobre la matanza perpetrada por Hamas el 7 de octubre del 2023, origen sin duda de tan desproporcionada respuesta.
Que todo el interés político de una jornada, o de una semana, se centre en las declaraciones que ante un juez pueda hacer alguien tan desprestigiado como Víctor de Aldama, 'el comisionista', muestra hasta qué punto está degradada nuestra vida pública.
Emmanuel Macron, el muy peculiar presidente francés, siempre sorprende: se ha sacado de la manga a un centrista, muy veterano, un viejo zorro de la política, para nombrarle primer ministro y sustituto del también centrista Michel Barnier, contestado por la alianza de la izquierda precisamente porque era demasiado conservador para lo que fueron los resultados de las últimas elecciones.
Puntuación alta para Felipe VI tras su visita de Estado a Italia. Calaron los mensajes del rey y deslumbró la imagen de doña Letizia.
Reconozcámoslo: el Estado autonómico está mejor que hace algunos años, y la Conferencia de Presidentes Autonómicos, celebrada este viernes en Santander, por más que algunos puedan decir que no ha aportado nada, lo cierto es que ha evidenciado que las cosas se han, al menos, pacificado algo: ahí estaban todos -todos- los presidentes, incluyendo los que antes nunca iban.
De Pedro Sánchez se sabe que tiene por costumbre reprochar a los demás aquello que él practica.
A lo largo de mi vida, en tres ocasiones he estado a punto de que se me rompiera la voz delante de un micrófono.
Las constantes revisiones al alza del Producto Interior Bruto (PIB) español por parte de todos los organismos nacionales e internacionales no tienen nada que ver con las economías domésticas familiares.
Cada uno va a lo suyo. El mismo Pedro Sánchez que el pasado lunes no encontró un hueco en su agenda para asistir al funeral que se celebró en Valencia en memoria de las víctimas de la riada, encontró tiempo el martes para promocionar el último producto de la factoría monclovita sobre algo tan actual como la guerra civil de 1936.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tuvo que escuchar este miércoles en sede parlamentaria que está más preocupado por las víctimas del franquismo que por los más de doscientos muertos en la avalancha de lodo del pasado 29 de octubre.
Paso atrás. Mirar al pasado puede ser conveniente, cómo no, para evitar repetir errores. Obsesionarse con el pasado es, en cambio, un gran error.
A veces da un poco de vergüenza el tono y contenido de los debates patrios.
Arruinar a la pequeña y mediana empresa parece que se ha convertido en la meta del Gobierno y especialmente de la vicepresidenta y ministra de Trabajo.
De no encontrarse enfermo, y no hay noticia en ese sentido, la ausencia de Pedro Sánchez del funeral celebrado en Valencia por la memoria de las doscientas veintidós víctimas de la riada ha sido un una decisión incompatible con el decoro y la responsabilidad exigible a quien preside el Gobierno de España.
Los fines de semana soy un periodista bastante descuidado. Tanto es así que me pilló sorprendido, como a millones de españoles, comprobar que, en uno de los actos culturales más importantes de Europa de este primer cuarto de siglo -el final de la restauración de la catedral de Notre Dame- no hubiera ninguna representación española: ni el Rey, ni el presidente del Gobierno, ni el ministro de Asuntos Exteriores, ni el ministro de Cultura.
El primer milagro de la nueva Notre Dame de París ha sido la cancelación de Bashar Al Asad, el oculista que cegaba a sus enemigos con fósforo blanco durante una cruenta guerra fratricida.