Mientras Puigdemont, en Waterloo, le ponía condiciones y 'suspendía' las negociaciones con el PSOE, sea lo que sea lo que ello quiera decir, Pedro Sánchez sacaba pecho ante su militancia y prometía "volver a ganar a la internacional ultraderechista en 2027, como hicimos en 2023".
Dijo Puigdemont este viernes que 'suspende' (luego no 'rompe') las negociaciones con el PSOE, incluyendo, desde luego, la de los Presupuestos Generales del Estado y, se supone, la tramitación de la Proposición de ley socialista para cambiar normas procesales, como impedir las acusaciones privadas, la que ha dado en llamarse, en términos algo irrespetuosos de la oposición, 'ley Begoña'.
Declaración de Almudena Lastra, fiscal superior de Madrid, ante el juez instructor de la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo en el transcurso de la investigación sobre un presunto delito de revelación de secretos que inculparía al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz.
Ni siquiera es el fin a quince meses de guerra lo previsto por el alto el fuego a partir del domingo, pues las tropas israelíes seguirán sobre el terreno, aunque replegadas a zonas convenidas.
No es sencillo enfadar a un médico. Suelen ser personas pacientes que han asumido que tratan con las personas más egoístas del mundo: los enfermos.
Esto, lo de España, no puede seguir así. Me lo dicen algunos periodistas de medios europeos con los que en ocasiones me encuentro.
Puigdemont se niega a ser un juguete roto olvidado en las aburridas tierras de Flandes. Por eso extorsiona al presidente del Gobierno, que necesita al prófugo como socorrista para seguir atornillado a la Moncloa.
La política como una pesadilla Vivimos en la incertidumbre y en la desconfianza y la política debería ser el instrumento para dar confianza, seguridad jurídica y estabilidad a los ciudadanos, a los inversores, a las empresas y a los empresarios, porque sin ellos nada puede prosperar.
Es muy improbable que quienes tienen resuelto el problema de la vivienda entiendan el problema de la vivienda.
Decía con retranca Emil Cioran que la mejor receta para apaciguar a un enemigo era hablar bien de él por todas partes porque acabaría enterándose y eso le desconcertaría y dejaría de atacar con tanto vigor.
Estar en el Gobierno no es lo mismo que gobernar. Acorralado por los casos de corrupción y por la precariedad parlamentaria que deposita su continuidad en La Moncloa en manos de los partidos minoritarios del bloque que se formó para la investidura, Pedro Sánchez está sujeto a constantes cesiones que han convertido el Congreso en una suerte de almoneda en la que el Ejecutivo se va desprendiendo de los activos más diversos.
El acceso a una vivienda se ha convertido en un grave problema. La compra o el alquiler es hoy inaccesible para una gran parte de la población.
La última entrega de la Moncloa sobre su plan regenerador de la política nacional carece de credibilidad.
Es digno de elogio el esfuerzo de la Diputación Provincial de Badajoz por divulgar los valores de la ópera, y es una lástima que la desconfianza de los demás ponga en tela de juicio la capacidad de la persona designada, David Azagra, nombre artístico de David Sánchez Pérez-Castejón, no pudiendo concentrarse en su labor, debido a una querella que su hermano -el presidente del Gobierno- supone que es injusta y maliciosa.
La principal diferencia entre la nueva jefa provincial de Jaén de la Policía Nacional, la comisaria melillense Layla Dris Hach-Mohamed, y los tipos que la insultan en las redes sociales, particularmente en X, por sus orígenes magrebís y acaso también por ser mujer, es que Layla Dris Hach-Mohamed honra a su país, España, en tanto que sus ágrafos debeladores lo arrastran por el suelo.
Ni un día más, tras el 29 de enero, cuando ha sido citado a declarar como investigado por el Tribunal Supremo, debería permanecer el fiscal general del Estado, Alvaro García Ortiz, en su puesto.
Digámoslo pronto: el Gobierno quiere maniatar a los jueces maleando el Código Penal con una ley que persigue el archivo de la instrucción de determinadas causas penales en curso.
Siempre que la autoría de un acto criminal permanece desconocida, la policía suele preguntarse a quién beneficia.
Presentar, como hacen algunos, lisonjeramente a Pedro Sánchez como el campeón progresista del mundo mundial frente a Trump y Musk es, me temo, hacer un flaco favor a nuestro país.
Los impuestos han subido en España 91 veces desde que Pedro Sánchez es el inquilino de La Moncloa.
Uno de mis primeros recuerdos de infancia --quién sabe por qué ha quedado seleccionado este en mi mente-- coincide con la visita del presidente norteamericano, Eisenhower, al Madrid de Franco.
Ha nacido la Internacional del bulo en torno a la figura de Elon Musk, ese nuevo rey midas que convierte en oro todo lo que toca.
Lo de resucitar a Franco, no cuela. Tanto lío, tanto dar vueltas retorciendo la historia de la muerte del dictador -que murió en la cama-, para ver que, al final, apagados los focos de los medios, el elefante de la agenda judicial del entorno familiar y político más próximo a Pedro Sánchez seguía allí.
Hablo con un amigo, corresponsal en Washington, y me cuenta que allí lo más comentado en estas horas es el talante bromista y amistoso que pudo apreciarse en las fotografías que mostraban a Barack Obama y Donald Trump, sentados el uno junto al otro por motivos protocolarios en la ceremonia del funeral por Jimmy Carter.