Politizar lo público es justo y necesario. Incluye una asignación de culpas por la tragedia vivida en decenas de municipios valencianos.
Cuando el poder se adueña del pasado la memoria se convierte en propaganda. Y no hablo de la manoseada "memoria histórica" que reescribe lo sucedido durante y después de la Guerra Civil.
La catástrofe de Valencia exige dimisiones y responsabilidades penales y políticas.
En esta semana que comienza, Pedro Sánchez podría haber acudido a la 'cumbre' iberoamericana de Cuenca, Ecuador, acompañando al Rey, como siempre ha ocurrido en este tipo de reuniones, ideadas e impulsadas económicamente por España: es, de hecho, la única ocasión en la que tradicionalmente el jefe del Estado y el del Gobierno acuden juntos a un encuentro multilateral.
Puede que, como decía Rubalcaba, España sea un país en el que se entierra admirablemente a los muertos.
Han pasado ya doce días desde que el agua arrasó vidas y haciendas en decenas de localidades de la Comunidad Valencia.
Ha muerto la 'era woke' y regresa la 'era trumposa'.
Desde Europa nos cuesta entender a los norteamericanos. Es otro mundo. Les juzgamos con arreglo a criterios y parámetros que no son los suyos o que allí solo encarna una minoría.
Quienes hemos hecho el Servicio Militar, con nuestros ojos de civiles ofendidos, no entendíamos el ritual de las formaciones, los desfiles, ni, mucho menos, las maniobras.
Recibo docenas de 'fake news' cada día: sobre cadáveres en Valencia (hay que ser mala gente), sobre intenciones próximas del Gobierno y hasta sobre las intenciones inminentes de Donald Trump.
Hemos dicho y escrito que los jóvenes se han desinteresado de la política, que son pasotas, reacios al compromiso, que les falta pasión por los problemas sociales.
¿Se imaginan ustedes a Sánchez pidiendo a los socialistas que apunten sus rifles hacia la cara de García Page, solo porque el presidente de Castilla-La Mancha se ha convertido en un cuerpo extraño del PSOE? ¿A alguien se le pasa por la cabeza que un camorrista, xenófobo y delincuente convicto se presente a unas elecciones y las gane en la España de 2021?
Liz Cheney, hija del exvicepresidente Dick Cheney, ambos renombrados exponentes del Partido Republicano, el de Trump, acreditan que lo primero es perfectamente posible en los Estados Unidos, hermano mayor de los países demócratas en todo el mundo.
Aquél pollo disfrazado de mamarracho con cuernos que se despatarró en el sillón presidencial del Congreso de los Estados Unidos cuando, con otros miles de su cuerda, asaltó el Capitolio a instancias de un Donald Trump que había perdido las elecciones, estará hoy contento, tan contento como aterrada la parte de la sociedad norteamericana que no está moralmente enferma: Un delincuente del calibre de Trump vuelve a la presidencia de la nación todavía más poderosa del mundo, a esparcir en él desde ella el siniestro confeti de la maldad en todas sus formas.
La gestión de la hecatombe provocada por la riada que se ha cobrado la vida de más de doscientas de personas ha hecho aflorar algunas de las miserias que colmatan el desagüe de la vida política nacional.
Me asaltan no pocos seguidores en Twitter (o sea X, la red social del futuro superministro de Trump, Elon Musk) criticándome porque en la madrugada, cuando ya la victoria del republicano parecía clara, dije que ahora el mundo será un poco peor.
Hay que reconocer que la política española se supera a sí misma en su falta de calidad moral, ética y estética.
En estos días hemos asistido a una de esas revelaciones que sacuden los cimientos de la política y la coherencia ideológica de quienes presumen de tenerla. Íñigo Errejón, figura destacada de Sumar y autoproclamado defensor de la igualdad y la lucha contra los abusos sexuales, ha quedado en evidencia. Tras años de encabezar discursos sobre el empoderamiento femenino y la moralidad, sale a la luz un episodio que expone una realidad contraria a todo lo que ha predicado. Para muchos, el “cazador ha sido cazado”, y de nuevo el discurso progre de superioridad moral queda despojado de su barniz.
Descubre la resiliencia de Pedro Sánchez ante controversias y su impacto en la política española actual.
Conoce cómo el Parlament de Cataluña lidera la lucha contra el racismo en su propio bar. ¡Detalles impactantes dentro!
Análisis crítico del liderazgo de Sánchez y su impacto en el PSOE y el Gobierno, destacando la falta de proyecto y liderazgo.
En agosto, Madrid registró un aumento del 4,25 % en el número de nacimientos, muy por encima de la media nacional de ese mes, que apenas llegó al 0,39 %. En total, la comunidad alcanzó los 4.623 nacimientos, consolidando así un repunte significativo en un contexto nacional marcado por la caída de la natalidad, especialmente desde la pandemia.
Observo con curiosidad que personajes que lograron llegar al poder, predicando con entusiasmo que había que arrinconar y perseguir a los malversadores, se van transformando en admiradores y forofos de la malversación.
Le doy a usted mi palabra de honor de que, en el conflicto de Oriente Medio, jamás he sido capaz de optar por una u otra parte, cosa que ahora hacen, con inquina, las dos Españas: ambos bandos me parecen desbocados, fanatizados, crueles hasta la saciedad.
El genocidio de Palestina, que nadie quiere/sabe/puede parar amenaza con extenderse a una guerra total cuyas consecuencias ignoramos pero que ponen en grave peligro a toda la humanidad. Los inocentes que mueren a millares no representan nada para los que asesinan en uno u otro bando.