El histórico frontón Beti Jai, situado en la calle Marqués de Riscal, ha recibido más de 176.500 visitantes desde su reapertura permanente en marzo de 2024 tras décadas de abandono y un proceso de rehabilitación integral.
El frontón Beti Jai, ubicado en el número 7 de la calle Marqués de Riscal, ha superado los 176.500 visitantes desde su reapertura permanente en marzo de 2024 después de décadas de abandono y tras un amplio proceso de rehabilitación. Así lo ha destacado la vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, durante una visita al recinto junto al concejal de Chamberí, Jaime González Taboada.
En palabras de Sanz, la recuperación del Beti Jai representa "el mejor ejemplo de la recuperación del patrimonio madrileño", una estrategia que se extiende a los 21 distritos de la capital. La vicealcaldesa ha recordado que estos han visto aumentar su presupuesto durante la Alcaldía de José Luis Martínez-Almeida en más de 400 millones de euros en total, un 63% más, hasta superar por primera vez los mil millones de euros en el presente ejercicio.
En el caso concreto de Chamberí, el presupuesto para este año alcanza casi 29 millones de euros, lo que supone un incremento del 18% respecto a 2025 y del 66% en comparación con 2019, cuando se aprobaron las últimas cuentas del anterior Gobierno municipal. Desde entonces, el presupuesto medio anual del distrito se ha situado en 23 millones de euros, un 40% más que durante el periodo comprendido entre 2015 y 2019.
Durante el actual mandato, Chamberí ha acumulado más de 160,5 millones de euros de presupuesto, lo que equivale a 2,4 veces más que en la etapa del Gobierno municipal encabezado por Manuela Carmena. Además, el distrito contará en 2026 con 9 millones de euros adicionales en inversiones territorializadas procedentes de diferentes áreas de gobierno, triplicando la cuantía registrada en 2019.
Entre las principales actuaciones previstas en el distrito destacan la remodelación de la plaza de Chamberí, con una inversión de 3 millones de euros, la reforma de la Calle Alonso Cano, dotada con 1,8 millones, así como las mejoras en la glorieta Álvarez de Castro, con 500.000 euros, y los primeros pasos para la creación de un centro cultural en Islas Filipinas, con una partida de 250.000 euros.
Estas inversiones se suman a otras actuaciones realizadas durante el mandato, como la reforma integral de la plaza de Olavide y su entorno, que ha superado los 3,5 millones de euros. También se han destinado fondos a la continuidad de las obras en el parque de Bomberos de Santa Engracia, con 1,8 millones desde el anterior mandato, a la reforma de la comisaría de Policía Municipal, con 600.000 euros, y a la adecuación de entornos escolares, con 500.000 euros, además de diferentes trabajos en el propio frontón Beti Jai.
El Ayuntamiento de Madrid reabrió el Beti Jai de forma permanente a comienzos de 2024 incorporando un centro de interpretación, visitas guiadas diarias y actividades dirigidas al público como talleres infantiles, itinerarios teatralizados o exhibiciones de pelota durante los fines de semana.
"El Beti Jai, cuya traducción es 'siempre fiesta', es el único frontón monumental que se ha conservado, todo un milagro dadas las vicisitudes por las que ha pasado. Tiene un inmenso valor patrimonial e histórico que el Ayuntamiento ha puesto a disposición de todos los madrileños y visitantes", ha afirmado Sanz.
Este recinto es el único frontón en pie de los treinta que llegó a albergar Madrid a comienzos del siglo XX. Fue construido en 1894, en pleno auge del juego de pelota vasca, con una cancha de 67 metros de longitud y una capacidad para 4.000 espectadores. Su arquitectura es ecléctica, con elementos destacados del estilo neomudéjar y una estructura de hierro fundido en las gradas.
En 2024 el edificio cumplió 130 años de historia. Tras su inauguración, el frontón comenzó a acoger conciertos y eventos sociales, pero cerró definitivamente sus puertas en 1919. A partir de entonces, el inmueble fue utilizado para diferentes actividades como taller mecánico, concesionario de motos, fábricas e incluso como corrala improvisada, usos que deterioraron notablemente su configuración original.
El edificio fue declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 2011 por la Comunidad de Madrid y en 2015 fue expropiado por el Ayuntamiento. En aquel momento presentaba problemas de roturas, humedades, pérdida de elementos originales, vegetación parásita y deterioro de materiales.
El proceso de recuperación comenzó con el refuerzo de la cimentación y la eliminación de elementos ajenos al diseño original. Posteriormente se actuó sobre gradas, fachadas y cubiertas mediante un trabajo de consolidación y restauración de elementos históricos que culminó con su reapertura permanente en marzo de 2024.
La restauración del frontón recibió además en octubre el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales 2025, concedido por el Ministerio de Cultura, en reconocimiento al proceso de recuperación de este emblemático espacio del patrimonio madrileño.