la Presidenta del Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso, ha respondido con dureza este martes al anuncio del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de reformar la Constitución para blindar el aborto como derecho. Desde la inauguración de una nueva Oficina de Empleo en la capital, Ayuso ha rechazado lo que ha calificado como “lecciones de machito” por parte de un presidente que, según ha denunciado, “se cree Dios para hablar en nombre de todas las mujeres”.
Visiblemente molesta, la dirigente madrileña ha recordado públicamente que ha sufrido “la pérdida de dos bebés”, lo que le permite hablar con conocimiento de causa sobre el drama del aborto. “¿Tengo que recibir lecciones del presidente del Gobierno? ¿Quién se cree que es para hablar en nombre de todas las mujeres?”, ha cuestionado, acusando a Sánchez de frivolizar con un asunto profundamente doloroso para muchas personas.
En su intervención, Ayuso ha reiterado su compromiso con la protección del derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios y ha rechazado frontalmente la propuesta del Ejecutivo central de obligar a crear un registro autonómico de médicos objetores. A su juicio, este tipo de medidas suponen una vulneración directa del derecho a la libertad de conciencia amparado por la Constitución.
“Voy a seguir aplicando el sistema que ha regido siempre en la Comunidad de Madrid: respeto y anonimato de los profesionales”, ha declarado. Para Ayuso, nadie puede ser forzado a declarar sus creencias ni ser obligado a practicar un aborto en contra de su conciencia. “El aborto es legal en España, pero debe ser seguro y, sobre todo, poco frecuente”, ha recalcado.
La presidenta madrileña ha llamado la atención sobre el número de interrupciones voluntarias del embarazo que se realizan en el país, más de 106.000 al año, de las cuales una quinta parte tienen lugar en Madrid. Ha remarcado que muchas de estas mujeres proceden de otras regiones gobernadas por partidos de izquierdas, lo que, a su juicio, evidencia el fracaso de determinadas políticas autonómicas.
“¿Nos parece poco? ¿Queremos más?”, se ha preguntado, visiblemente crítica con el enfoque del Ejecutivo central. “Me parece una cifra atroz y un fracaso como sociedad”, ha señalado, abogando por políticas “en positivo” que promuevan la natalidad y el acompañamiento a las mujeres embarazadas, en lugar de fomentar la banalización del aborto como solución fácil.
Ayuso ha denunciado que las mujeres han pasado “de las lecciones del franquismo a las lecciones del sanchismo”, al tiempo que ha acusado al Ejecutivo de utilizar el aborto como arma política. Ha recalcado que el Gobierno madrileño no va a permitir que se señale a nadie por sus convicciones, y ha reivindicado su modelo como plenamente ajustado a la legalidad.
Ha cerrado su intervención advirtiendo de que “volver a dar vueltas a este tema para utilizarlo contra las mujeres o para darnos lecciones de vida es absolutamente reprochable” y ha defendido que las españolas ya han conquistado la libertad suficiente como para no necesitar la tutela ideológica de un Gobierno que, en su opinión, “dinamita la Constitución”.