El precio medio de la vivienda usada en la Comunidad de Madrid cerró 2025 con un incremento del 11,4% respecto al año anterior, alcanzando los 4.016 euros por metro cuadrado en diciembre.
Así lo revela el último estudio del portal inmobiliario Hogaria.net, que sitúa a Madrid como la provincia más cara de España, por delante de Guipúzcoa (3.985 euros), Málaga (3.830 euros) y Barcelona (3.626 euros).
En el caso de la capital, el precio medio se elevó hasta los 5.002 euros por metro cuadrado, una cifra que la convierte, junto a Barcelona (4.739 euros), en el mercado más tensionado del país, donde la presión de la demanda, la escasa oferta y la dificultad de acceso a la vivienda se hacen especialmente visibles.
El informe destaca que estos precios están muy por encima de los salarios medios en Madrid y Barcelona, profundizando la brecha entre ingresos y coste de acceso a la vivienda. En contraste, otras provincias españolas mantienen precios muy inferiores, como Ciudad Real (1.170 euros), Palencia (1.221), León (1.235), Ourense (1.236) y Jaén (1.293), lo que evidencia el fuerte desequilibrio territorial en el mercado inmobiliario español.
La Comunidad de Madrid figura entre las regiones donde más subieron los precios de la vivienda en 2025, solo por detrás de Málaga (+12%) y Santa Cruz de Tenerife (+11,9%), y ligeramente por delante de Alicante (+11,3%) e Islas Baleares (+11,2%). Según Hogaria.net, este encarecimiento responde al crecimiento poblacional, la alta inversión inmobiliaria, la presión turística y la escasez de suelo con licencia disponible.
A ello se suman los elevados costes de construcción y la falta de desarrollo de parques públicos de vivienda, lo que dificulta todavía más el acceso, especialmente para jóvenes y familias de clase media.
A nivel nacional, el precio medio de la vivienda usada se situó en 2.200 euros por metro cuadrado, con un incremento anual del 7,6%, lo que implica que el ritmo de encarecimiento de la vivienda sigue superando la evolución de los salarios. El informe advierte que, de no producirse reformas estructurales en 2026, los precios seguirán subiendo, aunque de forma más moderada, especialmente en las grandes capitales y zonas costeras, donde la vivienda se consolida como activo refugio ante la inflación.