Carlos Alcaraz se clasificó este viernes para la final del Abierto de Australia, primer ‘Grand Slam’ del curso sobre pista dura, tras imponerse al alemán Alexander Zverev en cinco sets (6-4, 7-6, 6-7, 6-7, 7-5) después de casi cinco horas y media de intercambio constante y máxima exigencia.
El murciano sostuvo el pulso pese a unos calambres en el Ecuador del tercer parcial que condicionaron su movilidad durante cerca de una hora, y encontró recursos para rematar la remontada en el quinto.
El domingo, Alcaraz jugará su primera final en Melbourne tras una victoria en la que Zverev dispuso de opciones claras para cerrar el encuentro. El alemán llegó a igualar un marcador adverso tras verse dos sets abajo, aprovechando el tramo en el que El Español apenas pudo desplazarse por las molestias, pero el número uno del mundo logró recomponerse y alargar el desenlace hasta una quinta manga que terminó inclinando a su favor.
Zverev, natural de Hamburgo, tuvo el billete al alcance con servicio y 5-4, pero el tenista de El Palmar replicó con una reacción similar a la que ya firmó el año pasado ante Jannik Sinner en la final de Roland Garros: se aferró al partido, recuperó terreno y forzó el giro definitivo. Con este triunfo, Alcaraz accede a su octava final de ‘Grand Slam’, consolidando su presencia en las grandes citas del circuito.
La final adquiere un componente histórico. Con 22 años, 8 meses y 26 días, Alcaraz aspirará en la Rod Laver Arena a convertirse en el campeón más joven en conquistar los cuatro ‘grandes’, un objetivo que perseguirá con un séptimo título que le permitiría igualar el palmarés de John McEnroe y Mats Wilander. El rival saldrá del duelo entre Jannik Sinner y Novak Djokovic.
Antes de mirar al domingo, el español deberá atender al apartado físico tras protagonizar el tercer partido más largo de la historia del torneo. En un duelo de márgenes estrechos, su servicio volvió a ser determinante, y el balance final reflejó la igualdad: 78 golpes ganadores del murciano, 22 más que Zverev, además de 200 puntos para Alcaraz por 194 del alemán en un encuentro disputado bajo el calor de la Rod Laver Arena.
El inicio confirmó una tónica de respeto con el saque. Los servicios dominaron hasta el tramo decisivo del primer set, cuando Alcaraz empezó a amenazar con opciones de rotura. Con 3-3 llegó la primera, salvada por Zverev con un primer saque eficaz; el murciano insistió en el siguiente turno del alemán y, apoyado en dos dobles faltas, obtuvo el ‘break’ que abrió la puerta del parcial. Alcaraz cerró la manga con autoridad, cediendo únicamente cinco puntos con su servicio.
El segundo set parecía mantener la iniciativa del español, con peloteos más largos y una progresiva exigencia desde el fondo. Sin embargo, tras no convertir una bola de rotura en el primer juego al saque de Zverev, Alcaraz cedió por primera vez su servicio y el alemán llegó a colocarse 5-2, con el set aparentemente encarrilado. La respuesta del murciano llegó de inmediato: recuperó el quiebre y reequilibró el marcador en un tramo de tensión sostenida.
Ese parcial se resolvió en el ‘tie-break’. Antes, Alcaraz había levantado una situación comprometida tras desperdiciar un 15-40 con 5-5, y en la ‘muerte súbita’ los saques volvieron a sostener la disputa hasta el desenlace. Con 6-5 y bola de set al resto, el español firmó el punto decisivo para situarse a un set de su primera final en el Abierto de Australia.
A partir de ahí, la contienda viró de lo mental a lo físico. Con 4-4 y saque en el tercer set, Alcaraz sufrió calambres en las piernas e incluso llegó a vomitar en la pista, un episodio que alteró el ritmo del encuentro. En ese contexto, Zverev mostró su disgusto con la juez de silla por la atención recibida por el español, y el set terminó en otro ‘tie-break’ en el que el alemán, tras levantar un 0/30 con 6-5, aprovechó su oportunidad (7/3) para recortar distancias y extender el duelo.
La cuarta manga mantuvo la incertidumbre. Alcaraz activó un registro de supervivencia, sosteniéndose en el servicio a la espera de que el físico ofreciera una tregua. Zverev no rentabilizó un 15-40 con 3-2 y no encontró más resquicios en los juegos posteriores, lo que condujo a un nuevo desempate. En el tercer ‘tie-break’ del partido, el alemán volvió a imponerse (7/4) y llevó la semifinal al quinto set.
En la última manga, la mejor noticia para el español fue una mejoría parcial de sus sensaciones, imprescindible tras el desgaste acumulado. Pese a verse por detrás tras perder su segundo servicio del partido, Alcaraz recuperó el ‘break’ y mantuvo la presión, aunque sin transformar algunas de sus opciones de rotura. Con 5-4 y saque para ganar, Zverev no sostuvo su ventaja: cedió el servicio y acabó entregando el partido con un nuevo quiebre, sellando el pase del murciano a la final de Melbourne.