El técnico del Rayo Vallecano sostiene que el encuentro ante el Atlético de Madrid “se podría haber jugado en Vallecas perfectamente” y lamenta la gestión de la suspensión, aunque asegura que su equipo acudirá a Leganés “sin excusas”.
El entrenador del Rayo Vallecano, Iñigo Pérez, afirmó este sábado que el partido frente al Atlético de Madrid, previsto para disputarse en Butarque, “se podría haber jugado en Vallecas perfectamente”. El técnico apeló a dejar atrás la polémica extradeportiva y a que el grupo transforme “la tristeza en rabia y la rabia, en alegría” ante un duelo que considera exigente.
En rueda de prensa, el preparador navarro explicó que el desenlace de la situación sorprendió al vestuario. “Todos los que estábamos en el campo nos sorprendimos por el resultado final. Creo que se podría haber jugado en Vallecas. Así como el del Oviedo sabía, desde que pisé el césped con los jugadores el día previo, que no se iba a jugar, creo que se podría haber jugado en Vallecas perfectamente”, declaró, insistiendo en que existían condiciones para mantener el encuentro en su estadio.
Pérez cuestionó además los tiempos de la suspensión. “No entiendo cómo se puede suspender un partido un jueves jugándose un domingo”, señaló. A su juicio, si el estado del césped dependía de la climatología, los días sin lluvia habrían permitido realizar nuevas comprobaciones. “Si el césped depende de la climatología, ganamos dos días en los que no llueve y podría haberse hecho otro test. Me dicen que es por logística, pero salimos perjudicados. Entiendo que la policía y la seguridad se tienen que organizar, pero ¿y nosotros? ¿Y nuestra gente? Nosotros lo tenemos que organizar hoy, a falta de un día, ¿y la seguridad no se puede organizar a falta de un día? Me genera incomodidad y me irrita”, confesó.
El entrenador subrayó que, al tratarse de dos equipos de la Comunidad de Madrid, no se habría producido el problema que afectó a los aficionados del Oviedo, con quienes expresó su solidaridad. Pese a ello, dejó claro que el equipo acatará la decisión. “Nos han dicho que vayamos a Leganés, vamos a ir a Leganés y no va a haber excusas por mi parte. Claro que quiero jugar en Vallecas, claro que me gustaría revertir todo este ruido que hay. El río está sucio, vamos a intentar pescar”, añadió.
Sobre el escenario del encuentro, consideró que Butarque convierte a ambos conjuntos en visitantes. “Mañana no somos locales, los dos equipos somos visitantes”, indicó. En su opinión, se trata de un estadio neutral que equipara la cita a una final ante el Atlético de Madrid. “Es un estadio neutral y es como si jugásemos una final contra el Atlético de Madrid. En un escenario de vulnerabilidad y de debilidad, (el Atlético) no te va a dar la mano”, advirtió.
Pérez reconoció el momento competitivo de su rival y apeló a convertir esa exigencia en estímulo. “Ellos vienen en un momento muy importante. El partido del otro día, genera cierto temor a cualquiera que lo vea, pero lo tenemos que convertir en motivación. El hecho de ganar a un equipo de estos y de no haber ganado nunca a su entrenador, que es excelente, unido a lo extradeportivo, es suficiente para poder estimularnos como grupo y poder convertir esa tristeza en rabia y la rabia, en alegría”, manifestó, destacando la oportunidad de crecer ante un adversario de máximo nivel.
El técnico también dedicó palabras de reconocimiento a Diego Pablo Simeone. “Cambió la dimensión del club y ahora es visto como uno de los equipos grandes en Europa. Es raro que tenga un relato en los medios de comunicación sobre una forma de jugar tan agresiva cuando yo lo que veo no es igual. Él se sobrepone, tiene seguridad en su mensaje. Es una persona a la que admirar. Es un sitio muy difícil y ahí está. Hace diez días era el fin del ciclo y el otro día hace un partido que en este año pocos he visto igual. Ojalá pueda conseguir lo mismo que él como entrenador”, subrayó, resaltando la transformación del Atlético bajo su dirección.
En relación con la decisión de algunas peñas del Rayo de no acudir a Butarque en señal de protesta, Pérez expresó su respeto. “Hay dos situaciones de las que no pienso hablar, que es de los árbitros y de la afición. A los árbitros nadie les apoya en el campo. La otra es la solicitud a la afición de apoyo; todos los agentes alrededor del fútbol obtenemos una recompensa económica y los únicos que no la reciben son los aficionados. Es más, ellos pagan para poder venir a los campos. No les puedo pedir que vengan y que nos animen. Tienen todo mi respeto, todo mi apoyo y toda mi solidaridad. Tanto los árbitros como el aficionado, dentro del fútbol, son agentes muy vulnerables. Me mantendré al margen y empatizaré con ellos, que no quiere decir que no piense que puedan mejorarse ciertas cosas”, afirmó, defendiendo la vulnerabilidad de árbitros y seguidores.
En otro orden de asuntos, el entrenador reconoció que atravesó un momento delicado tras el partido frente al Lech Poznan. “Ese día, a nivel emocional, estaba fuera por otros motivos que no tienen nada que ver con el fútbol. Ahora mismo estoy pleno de energía, tengo mucha energía, mucha plenitud, tengo ciertas intuiciones por cómo veo el equipo, por cómo convivo con ellos. No todo va a ser celebración de Conference el último partido del año pasado”, aseguró, remarcando su recuperación anímica.
Sobre el desgaste, detalló que actualmente su nivel de hartazgo es inexistente. “Sobre el hartazgo, del 1 al 10, ahora es un cero, estoy pleno. Cuando digo que el día del Lech Poznan llego a un punto en el que sufro y pienso que igual no estoy en el lugar donde debería estar, es un 10. Tengo la fortuna de estar rodeado de jugadores y convivir con ellos; no soy entrenador de jugadores, tengo una relación muy estrecha y después los entreno. Cuando uno tiene un hartazgo de un 10, hay unos jugadores que hacen que baje. Tenemos nubarrones, pero cero hartazgo. La gente dice 'es la última gota que colma el vaso', y no. Aquí siempre vamos con el vaso rebosado. Lo que pasa es que ahora se está rompiendo el recipiente y es lo peligroso. Podríamos decir todas las verdades, pero no es mi papel, mi papel es intentar dialogar y ayudar en este momento de crispación”, continuó, apelando al diálogo en un contexto de tensión.
Asimismo, se refirió al comunicado emitido por la plantilla, que definió como “una forma de expresar lo que ha sucedido en un pasado”. “Yo lo firmé, estaba de acuerdo en lo que dicen, pero creo que no era el momento adecuado. Después del partido era el momento ideal, pero ellos lo decidieron así y yo voy con ellos hasta las últimas consecuencias. Si todos queremos que el Rayo Vallecano se desarrolle, aunque sea poco a poco, necesitamos del diálogo. También entiendo el hartazgo”, explicó, mostrando su respaldo al vestuario pese a discrepar en el momento elegido.
Finalmente, destacó la capacidad de adaptación de sus jugadores y abordó las condiciones de la Ciudad Deportiva. “Se adaptan rápido a los problemas, no ponen excusas, son jugadores de una valía muy alta en cuanto a la adaptación. Es otro escenario más del que salir. Puede parecer un mensaje populista, pero somos privilegiados jugando al fútbol”, apuntó. Sobre el estado de las instalaciones, fue tajante: “El entrenamiento en este campo lo paro yo, porque tengo temor a que haya una lesión. Soy de esas personas que, cuando llega la noche, me salta el subconsciente y me dice 'ten cuidado, que alguno se va a lesionar'. Es justo detenernos y no entrenar más en esta Ciudad Deportiva hasta que sea un campo no lesivo. A las personas se las conocen los momentos frágiles, de vulnerabilidad, y el vestuario que tiene Rayo Vallecano es increíble”, concluyó.