
Gazpacho: nutricionista revela sus propiedades como protector solar natural y aliado contra el calor estival.
El gazpacho es mucho más que una sopa fría refrescante. Según Luisa Andrea Solano, profesora de Nutrición de la Universidad Europea, constituye "una fuente importante de agua, vitaminas, minerales y fibra dietética" que se consolida año tras año como el plato estrella en las mesas españolas durante el verano.
Este plato tradicional presenta un perfil idóneo para la hidratación al contener entre un 90% y un 95% de agua y minerales esenciales de forma natural. "Su verdadero valor radica en que aporta nutrientes y compuestos protectores sin necesidad de azúcares añadidos", explica Solano.
La receta tradicional destaca por ser un magnífico ejemplo de "sinergia nutricional", es decir, un plato donde los ingredientes interactúan para multiplicar sus beneficios individuales. Los compuestos saludables del tomate y el pimiento, como los carotenoides, necesitan grasa para que el organismo los absorba correctamente. "La incorporación de aceite de oliva virgen extra aumenta significativamente la disponibilidad de estos compuestos en el cuerpo", asegura la nutricionista.
Entre estos antioxidantes sobresale el licopeno, un pigmento natural responsable del color rojo del tomate que destaca como uno de los protectores celulares más potentes de la dieta mediterránea. "Aunque ningún alimento sustituye a la crema de protección solar, el consumo regular de alimentos ricos en licopeno contribuye de forma directa a mejorar las defensas naturales de nuestra piel frente a la radiación ultravioleta", afirma Solano.
En el gazpacho, este compuesto trabaja de forma conjunta con la vitamina C del pimiento y la vitamina E del aceite para blindar nuestras células contra el daño del sol.
El gazpacho envasado puede ser tan saludable como la receta doméstica si se aprende a interpretar correctamente el etiquetado. Solano aconseja fijarse en que la lista de ingredientes sea corta y reconocible, y priorizar el aceite de oliva virgen extra o virgen frente a otras grasas de menor calidad. "Es recomendable descartar aquellos productos que contengan almidones o azúcares añadidos, y cuya cantidad de sal sea superior a los 0,75 gramos por cada 100 mililitros".
Solano desmitifica la idea de que el gazpacho sea excesivamente calórico: su aporte habitual oscila entre las 50 y las 100 kilocalorías por cada 100 mililitros. "Es un alimento de moderada densidad energética y plenamente compatible con las estrategias de pérdida de peso debido a la gran sensación de saciedad que produce su fibra".
A pesar de su elevado valor nutritivo, el gazpacho por sí solo no suele constituir una comida completa debido a su bajo contenido en proteínas. Para un menú estival totalmente equilibrado es mejor utilizarlo como primer plato que se complemente con una fuente de proteínas de calidad: huevo cocido, tortilla, legumbres o pescado a la plancha.
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