No resulta difícil detectar intencionalidad política en la inopinada publicación de todos los archivos relacionados con el golpe de Estado del 23-F que han permanecido secretos durante 45 años.
El por qué ahora y no antes ofrece una pista acerca de la elección del tempo escogido para sacar a la luz documentos que, en buena práctica democrática, deberían haber estado a disposición de los historiadores que los venían reclamado sin éxito desde hace mucho tiempo. Es ahora cuando a Pedro Sánchez, acorralado por los escándalos, le urge cambiar el relato.
Introducir ruido en el sistema para inducir otros argumentos en los foros de debate y de paso, si colaba, señalar a otros protagonistas de la vida política española como potenciales sujetos de crítica: el primero, el Rey Juan Carlos. Si había intención de malear su recuerdo, la cosa no ha funcionado. Lo publicado acredita que fue su actuación la que abortó el golpe de Milans del Bosch , Armada y Tejero. No habría nada que objetar a la desclasificación de los archivos del 23-F, por tratarse de un episodio clave en la historia de España salvo la oportunidad elegida para llevarlo a término. Vivo como está en las crónicas el escándalo del dimitido DAO de la Policía Nacional y las reiteradas y no atendidas peticiones de dimisión del ministro del Interior formuladas por la oposición y por algunos de los sindicatos policiales.
Sánchez no da puntada sin hilo y quienes le asesoran tienen acreditada destreza en la puesta en marcha de iniciativas encaminadas a cambiar el relato dominante. Con anuncios que casi siempre se producen en lunes con la clara intención de que sigan en vigor durante el resto de la semana. Hace poco fue el también inopinado anuncio de la regularización la situación de medio millón de inmigrantes que permanecen en España de manera irregular. Papeles para los sin papeles: un titular irresistible. Otro lunes fue el enésimo anuncio de construcción de varios miles de viviendas. Y así seguirá mientras en La Moncloa sigan asociando la supervivencia con tensionar la situación, desviando la atención de los asuntos que acorralan al jefe Sánchez no da puntada sin hilo.
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