¿Quién mató al sentido común?

Francisco Muro de Íscar Colaborador de Opinión

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Para Descartes, el sentido común era una facultad innata que nos permite distinguir lo verdadero de lo falso y juzgar correctamente. "El buen sentido, escribió, es la cosa mejor repartida del mundo pues nadie quiere para sí más del que ya tiene".

El sentido común es esa capacidad de entender y juzgar de forma razonable. O, según el diccionario de Cambridge "el nivel básico de conocimiento práctico y criterio que todos necesitamos para ayudarnos a vivir de una manera razonable y segura". Para el de Oxford es la "comprensión ordinaria, normal o promedio, sin la cual un hombre sería tonto o loco". ¿Quién está matando entre nosotros el sentido común pensando que la mayoría de los ciudadanos son tontos o están locos? ¿Quién pretende confundir a todos para que no sepamos distinguir lo verdadero de lo falso?

Boletín horario Edición de las 14:00 Lunes 14 de septiembre

El debate de fondo sobre la ley de nietos no debería ser sólo si hay que aplicar la ley -para eso están los tribunales-, o si la ley está bien o mal hecha, que de eso debería responsabilizarse un Parlamento cuya actividad legislativa en los últimos tiempos es manifiestamente deficiente. El tema de fondo es si eso esconde una trampa o si los que tienen derechos reconocibles son los que tuvieron que salir de España por razones políticas -no otros- y sus descendientes directos y durante cuántas generaciones. Y qué derechos, además de la nacionalidad, se les concede. Por ejemplo, votar en todos los comicios o sólo en algunos, acceder a un pasaporte "europeo" y quién decide dónde se les adscribe y por qué motivos. Si no hacemos eso, además de engordar el censo de forma arbitraria y sin criterios lógicos, se abre la puerta a una trampa. Si lo hacemos con los ya citados y con los saharauis, ¿por qué no van a tener ese mismo derecho a votar en las elecciones autonómicas y municipales los doscientos mil o trescientos mil vascos que fueron obligados a huir de su casa por las amenazas, los chantajes y los asesinatos de ETA? Ahora, con el aval de la consejera de justicia del País Vasco y del PNV, los asesinos no arrepentidos y sin cumplir su condena salen a la calle, mientras las víctimas siguen sin poder pasear libremente por un buen número de municipios vascos y los exiliados no tienen voz ni voto.

El sentido común ha muerto también en Ceuta donde para proteger los derechos de los invasores se están violando los derechos de los ciudadanos con la inacción del Gobierno y la humillación ante Marruecos que ni siquiera es capaz de aceptar los cuerpos de sus ciudadanos muertos en ese ataque a un país "amigo".

La lamentable inacción del presidente, su arrogancia y sus mentiras -también sus ataques al Rey, a los jueces, a los medios- están multiplicando los votantes de Vox en todo el territorio nacional muy por encima de la acción de Abascal. ¿Se acuerdan de cuando acusaba a Rajoy de multiplicar el número de independentistas? En esa misma Cataluña, el desprestigio de Junts y de ERC, sumado al fracaso de Salvador Illa, están disparando a la xenófoba Aliança Catalana, que ya sería la segunda fuerza política en esa comunidad. ¿En serio, Vox y Aliança pueden ser la alternativa?

Matando el sentido común se puede "defender la justicia", señalando a los jueces que condenan a "los nuestros". O tratar de justificar el pésimo nivel educativo, consecuencia de leyes pésimas durante casi cincuenta años. O negar un Estatuto a los médicos cuando, por ejemplo, lo tienen los abogados. O demonizar a Juan Jesús Vivas y a los servicios de inteligencia para salvar la ineptitud y la inoperancia de los verdaderos responsables. O defender las listas negras de periodistas y okupar los medios de comunicación públicos puestos sin careta al servicio del Gobierno.

Ya digo que el sentido común tienen muchos enemigos. Sobre todo los que están seguros de que sólo ellos tienen la razón y los demás o son tontos o están locos. Pero el sentido común es asesinado cuando la verdad, la confianza, la responsabilidad y la dignidad perecen ante la mentira, la confrontación provocada y el sectarismo.


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Preguntas para el debate:

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¿Crees que el sentido común debería primar en las decisiones políticas sobre cuestiones como la ley de nietos o la situación en Ceuta, más allá de las posiciones ideológicas?

¿Qué consecuencias tiene para la democracia que los ciudadanos pierdan la confianza en las instituciones y los líderes políticos, según tu perspectiva?

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