MADRID 13 Sep.
Te desayunas con entrevistas en algunos periódicos con gentes como, por ejemplo, Alberto Núñez Feijóo o como el lehendakari Imanol Pradales que coinciden en hablar de la fragilidad de la Legislatura y en decir que Ceuta puede ser el fin del 'sanchinato' (la palabra es mía, no de los entrevistados). Ninguno de los dos es original: son muchos los que están hablando ya de fechas para la convocatoria por la esfinge Sánchez de nuevas elecciones; todos dicen que ya no puede aguantar mucho más y que las cosas se precipitan en contra del presidente, entre otras razones por sus propios errores.
A mí todo esto me recuerda un poco a aquellos versos de Calderón en 'la vida es sueño', en los que se dice que 'en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende'. Pues eso: que a Sánchez, incluso en sus disparates más notorios, como desclasificar unos papeles que le dejan como mentiroso, además de enfurecer a los servicios secretos, no hay quien lo entienda. Y entonces, claro, el hombre que posiblemente le sucederá al frente de la nación y el que parece casi decisivo para configurar una próxima mayoría de Gobierno, no pueden sino hacer vagas predicciones, sueños que usted, yo y mi nieta también podríamos tener: Ceuta y el caos que allí se sigue viviendo (hablan hasta de apuñalamientos) serán la tumba de Sánchez. Si, quizá. Pero eso ¿cuándo es?
Lo primero, debemos corregir errores: la 'ley de nietos' no va a incorporar de inmediato a más de un millón de nuevos votantes a las listas electorales. Hay una suspensión cautelar del Supremo y una tramitación caso por caso en los consulados que pueden dilatar todo el asunto para que 'los nuevos' puedan votar hasta al menos la primavera de 2027, con lo que el proceso total podría demorar un año. Así que la enorme controversia en el Supremo y desde el Supremo acerca de la presunta legión de presuntos nuevos votantes presuntamente en favor de Sánchez va para largo. Yo, si fuese el presidente, no contaría por ahora con esos apoyos, si es que aún cuenta con ellos, que me parece que no.
Lo segundo, hay que incorporar a la bola de cristal algunos efectos especiales. Por ejemplo, el casi seguro retorno de Puigdemont, amnistiado o casi, a tierras catalanas allá por octubre, es decir, dentro de un mes o menos; eso no dejará de tener sus efectos en la vida política nacional. O el patente retroceso en los datos económicos derivado de la prolongación de la crisis de Irán en las torpes manos de Trump, que ya veremos cómo sale de las elecciones de noviembre. O, claro, el inminente estallido de todos esos casos que colean en los tribunales varios y que afectan directamente al crédito y (des)prestigio del PSOE gobernante. O la movida partidaria de viene en Sumar, Podemos, Junts, Esquerra y en el propio PNV de Pradales, es decir, en todos los aliados que han permitido que Sánchez permanezca en La Moncloa desde 2018 hasta ahora. Y añádase un toque de alguna formación centrista que va a surgir con fuerza, me parece...
Métase todo esto en la coctelera de las previsiones, agítese y sírvase frío. Que es exactamente lo que está haciendo Sánchez, que este lunes comparece de nuevo ante otra televisión en la tercera de sus entrevistas en cascada y con red para decirnos... ¿qué? ¿Más de lo mismo? Si Sánchez no se da cuenta de que mantener su actual línea de discurso, que le está costando tan cara en las encuestas, es un error, entonces es que es un político con mucha menos intuición de la que se le supone. Si lo que está haciendo es para debilitar al PP -que ya se debilita solo- y fortalecer a Vox, el gran enemigo, el error se convierte en dislate histórico.
Pero, claro, el amigo Wyoming le tendrá que preguntar por lo que todos preguntan, el fin de la Legislatura para cuándo. Y, como ya no estamos para sorpresas, sospecho que va a darnos la 'respuesta Lukashenko': agotará la Legislatura, se presentará a las siguientes elecciones y las ganará, un récord de pervivencia política, y para entonces es posible que ya pueda contar con los votos de algunos de esos muchos 'nietos' que, me parece que muy legítimamente, se incorporan a la gran jaula de grillos nacional. Otra cosa, claro, será que los planes de esa bola de cristal presidencial lleguen a hacerse realidad. O no.
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que Ceuta y la inestabilidad política pueden realmente precipitar el fin de la legislatura, o hay otros factores que determinarán cuándo se convocarán nuevas elecciones?
¿Qué te parece que Sánchez mantenga su actual línea de discurso a pesar de sus efectos negativos en las encuestas: es un error de cálculo o una estrategia deliberada?
Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.
Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.
Comentarios (0)