Gran despliegue tecnológico por el GP de F1 de Madrid

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Detrás de cada carrera hay una infraestructura capaz de procesar entre 600 y 650 terabytes de datos y trasladarlos desde pista al centro de operaciones en Reino Unido.

Mientras los monoplazas de Fórmula 1 ruedan por el circuito MADRING en su debut madrileño, una infraestructura tecnológica invisible procesa, analiza y distribuye entre 600 y 650 terabytes de datos durante cada Gran Premio. Al frente de buena parte de esa maquinaria está Lee Wright, director asociado de IT en Fórmula 1, responsable de sistemas que van desde servidores y redes hasta nube, DevOps, inteligencia artificial y los equipos del personal.

Una de las claves del modelo es que la Fórmula 1 llega a cada circuito prácticamente autosuficiente. El promotor aporta el espacio físico y servicios básicos como agua, saneamiento y comunicaciones, poco más. "Somos autosuficientes", explica Wright sobre un esquema que obliga a reproducir carrera tras carrera una infraestructura capaz de operar en países y condiciones muy distintos. Todo el equipamiento tecnológico necesario viaja con la organización, precedido de visitas técnicas previas a cada sede.

El procesamiento de datos se articula en tres fases: captación en los circuitos, tratamiento remoto en el centro de operaciones de Biggin Hill, en Reino Unido, y distribución. La telemetría es la gran excepción, porque aquí cada milisegundo importa. "La telemetría se procesa en pista para conseguir la menor latencia posible", señala Wright. Para mantener enlazadas ambas infraestructuras se emplean dos circuitos ópticos de 10 Gbit con trazados geográficamente distintos.

La logística arranca diez días antes de cada carrera, cuando el Event Technical Centre (ETC), la estructura modular que concentra las operaciones técnicas, llega al circuito. Los equipos más delicados se trasladan en contenedores con sistemas antivibración y el movimiento entre Grandes Premios puede prolongarse las 24 horas del día. En total, cerca de 300 profesionales participan en estas operaciones: unos 160 trabajan sobre el terreno y otros 140 permanecen en Reino Unido prestando soporte remoto.

La colaboración tecnológica con Lenovo va bastante más allá del patrocinio. El personal móvil utiliza smartphones Motorola y workstations, mientras que los sistemas de la compañía forman parte de plataformas virtuales y granjas de servidores. Un proyecto conjunto permitió virtualizar la telemetría y trasladar su procesamiento al propio circuito, recortando la latencia al tratar los datos localmente en lugar de enviarlos a Reino Unido.

La inteligencia artificial también ha entrado en estos procesos. Según el equipo tecnológico de la Fórmula 1, la incorporación de AI PCs ha permitido mejorar en torno a un 40% los tiempos de ejecución de determinados modelos de cálculo empleados por desarrolladores y analistas. "Estamos viendo mejoras de alrededor del 40% en el tiempo de ejecución de los modelos", apunta Wright. La infraestructura GPU disponible en el centro de datos permite realizar simulaciones e inferencia de IA de forma local y desarrollar modelos híbridos.

La eficiencia energética es otro frente abierto. En el centro de datos del Reino Unido se ha implantado la plataforma de refrigeración líquida Lenovo Neptune para mejorar el rendimiento energético de los sistemas de alto rendimiento. La organización ha puesto en marcha además un programa de reciclaje de hardware orientado a reducir la huella asociada a la renovación de equipos. Para una infraestructura que debe combinar cada vez mayor capacidad de cálculo con las restricciones logísticas de un calendario internacional, reducir espacio, consumo y equipamiento es una necesidad operativa, no un objetivo secundario.

Por encima de todo ese flujo de información está la seguridad. La Fórmula 1 maneja datos especialmente sensibles para las escuderías, por lo que la telemetría viaja cifrada y segregada. Cada equipo dispone únicamente de las claves necesarias para descifrar sus propios datos, sin posibilidad de acceder a la información de sus rivales, lo que garantiza la equidad competitiva.

Durante el estreno de MADRING este fin de semana, esta capa menos visible del despliegue volverá a funcionar en la sombra: cientos de profesionales, servidores, redes y sistemas de IA moviendo más de 600 terabytes de datos para que todo lo que ocurre en pista pueda procesarse, analizarse y distribuirse hasta los espectadores de cualquier parte del mundo en tiempo casi real.

Preguntas para el debate:

Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.

¿Sabías que detrás de cada carrera de F1 se procesan entre 600 y 650 terabytes de datos, crees que esta infraestructura tecnológica es proporcional a la importancia del evento?

¿Qué te parece que la F1 sea prácticamente autosuficiente tecnológicamente en cada circuito, te gustaría conocer más detalles sobre cómo se garantiza la seguridad de esos datos sensibles?

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