Se avecina otra tormenta

Carmen Tomás Colaboradora de Opinión

Sigue a MadridActual en Google
Añadir a mis fuentes favoritas

MADRID 12 Sep.

El Banco Central Europeo ha subido los tipos de interés al 2,5%, una noticia que llega acompañada de un escenario energético inquietante y unas previsiones sobre la inflación nada tranquilizadoras. El petróleo supera los 105 dólares por barril y el gas recupera precios que no se veían desde 2022, cuando Rusia invadió Ucrania. La combinación amenaza con convertir los próximos meses en un auténtico calvario para los ciudadanos y las empresas. La primera consecuencia se dejará sentir en las hipotecas. Quienes tengan préstamos a tipo variable o deban renegociar sus condiciones se enfrentan a cuotas más elevadas, justo cuando el coste de la vida ya ha erosionado buena parte de sus ingresos. Para las empresas, el encarecimiento de la financiación puede frenar inversiones, dificultar la creación de empleo y poner en riesgo la supervivencia de muchos negocios.

A está factura habrá que añadir el impacto de los precios de la energía que encarecerá aún más los carburantes, el transporte y la distribución de mercancías. El gas, por su parte, amenaza con volver a convertirse en un factor determinante de la factura eléctrica y de los costes industriales. Pero lo más preocupante es el nada esperanzador mensaje del BCE al asegurar que las tensiones inflacionistas podrían prolongarse durante mucho tiempo.

Frente a esta realidad, resulta difícil compartir el discurso triunfalista lanzado estos días por el vicepresidente Carlos Cuerpo porque, aunque muchos trabajadores hayan recibido incrementos salariales, lo importante no es cuánto sube la nómina, sino cuánto se puede comprar con ella después de descontar la inflación, los impuestos y las cotizaciones sociales. Y resulta que el salario real ha caído un 3,4% desde la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno. Otro indicador que desmonta cualquier autocomplacencia es el crecimiento constante de los beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital. El Gobierno cifra en 2,7 millones las personas que reciben esta prestación con un coste estimado de unos 5.000 millones de euros para 2026, cuando lo lógico si todo va tan bien es que se redujeran los perceptores de esta ayuda. Además, ya se está percibiendo el debilitamiento de la economía española. Pese a la propaganda oficial, España no es la economía que más crece de la Unión Europea, ocupa el noveno lugar y lo hace a un ritmo inferior al de la media. Con tipos más altos, energía cara, inflación persistente y menor capacidad de consumo e inversión, el Gobierno debería abandonar el triunfalismo y prepararse para lo que viene. Familias y empresas necesitan menos impuestos, más seguridad económica y medidas que alivien los costes, no discursos que nieguen sus dificultades.


Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.

Preguntas para el debate:

Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.

¿Crees que las medidas del Gobierno son suficientes para proteger a las familias y empresas ante esta nueva tormenta económica?

¿Qué consecuencias crees que tendrá para ti personalmente la subida de tipos de interés y el encarecimiento de la energía en los próximos meses?

Tu opinión es importante. Comparte tu punto de vista con respeto.

Comentarios (0)

Sé el primero en comentar esta noticia.

Escribe un comentario

Participa en la conversación con respeto. Tu comentario se publicará automáticamente, aunque podrá ser retirado por la redacción.