Asesinar al asesor

Fernando Jáuregui Colaborador de Opinión

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MADRID 12 Sep.

Ya sé, por fin, para qué sirven un jefe de Gabinete, un director de comunicación o un asesor: para cargar con todas las culpas por las negligencias o los errores de su señorito. El caso del jefe de gabinete del delegado del Gobierno en Ceuta es apenas el último, pero puede que pronto veamos saltar por los aires al hasta ahora omnipotente jefe de la nutrida asesoría monclovita, es decir, el jefe del Gabinete de Pedro Sánchez, Diego Rubio. Un hombre muy bien preparado -ha pasado por las mejores universidades del mundo-, pero que de política no sabe nada, aunque aseguran que sí bastante de conspiraciones.

Ahora se trata de culpar -nunca en voz alta, que estas cosas se hacen de otra forma más sinuosa- a Rubio de todos los disparates cometidos en Ceuta en las últimas seis semanas, desde desoír las llamadas de auxilio del presidente ceutí hasta aconsejar todas las desafortunadas medidas que llevaron el caos a la ciudad y a la imagen del Gobierno.

Claro, es mucho más fácil culpar al jefe del gabinete, o a la directora de comunicación -cesada por informar, como por otra parte era su obligación, de la entrada masiva de marroquís en Ceuta- o a la secretaria Gertrudis de turno que cargar las responsabilidades en los verdaderos culpables. ¿O es acaso que el ministro del Interior nada ha tenido que ver en la catastrófica gestión de la crisis? Lo digo por citar a un solo ministro y por no citar a la fuente de toda responsabilidad, que habita en La Moncloa y es el jefe directo de Rubio.

Siempre me ha parecido que tener un ejército de centenares -¿setecientos? ¿ochocientos?- de asesores, que nada tienen que hacer excepto inventar operaciones osméticas en beneficio de su jefe, es correr el riesgo de que te sobrevenga un terremoto político. Primero, porque los asesores se acaban superponiendo a los ministros, y segundo, porque, al actuar en el anonimato, se sienten menos responsables que sus jefes y, por tanto, son libres de imaginar todas esas soluciones arriesgadas y disparatadas que luego acabarán en la cesta del caos.

Ahora, desde que los jefes de gabinete y las Gertrus son llamados por los jueces, es cuando afloran las discrepancias con el 'jefe', tipo 'yo sí avisé pero nadie me hizo caso'. La vieja sumisión perruna, aquellos pactos de silencio que ocultaban tantos errores y hasta algunos delitos, han dado paso a declaraciones más sinceras por parte de los subordinados, no vaya a ser que el señor juez se enfade y entonces qué. Además, como ahora la 'colaboración con la justicia' tiene premio penal, a ver quién es el guapo que aguanta el tipo y no señala con el dedo al de arriba.

En fin, que no somos nadie. Y siendo jefes de Gabinete o asesores, ahora aún menos.


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Preguntas para el debate:

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¿Crees que los asesores y jefes de gabinete deberían asumir responsabilidades políticas directas o son simples ejecutores de decisiones ajenas?

¿Te parece que tener cientos de asesores en La Moncloa es una estructura necesaria o un sistema que facilita la falta de responsabilidad de los cargos electos?

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