Escribo esta columna sin conocer el texto del decreto-ley sobre el problema de la vivienda. El Consejo de ministros de este martes tiene la palabra reclamada por los acampados de la Puerta del Sol. En clave de guerra a los especuladores, rentistas, fondos buitres y todos los actores conjurados para impedir que los españoles puedan acceder a una vivienda digna, en alquiler o en propiedad, a precios asequibles.
Los indignados también ponen bajo sospecha al Gobierno "progresista" que tildan de "hipócrita y rentista", ahora convertido en casero-consentidor de su acampada en territorio PP (a metros del despacho de Ayuso). A la espera de conocer el espíritu y la letra del decreto-ley, Sánchez queda avisado: "O cae el rentista o cae el Gobierno". Este es el morbo que motiva sin razón a finos analistas y chispeantes tertulianos, pues en ningún caso serán los rentistas quienes lo tumben. Sin ir más lejos, y a diferencia de lo que dicen los campistas de Sol, son más transversales las joyas de Zapatero que el sufrimiento televisado de Maricarmen.
Lo que está ocurriendo solo es una escenificación llamada a perderse en la polvareda si tenemos en cuenta que el Gobierno propone, pero es el Parlamento el que dispone.
No dan los números ni el momento político, en vísperas de un año electoral, para que el martes salga del Consejo de Ministros un decreto que contente al mismo tiempo al ala derecha y a la izquierda del ya fracturado sindicato de socorristas de Sánchez.
Y si se diera el no descartable caso de fletar un texto que convence simultáneamente al vicepresidente Carlos Cuerpo y a la vicepresidenta Yolanda Díaz, es que se ha recurrido al lenguaje creativo para justificar un paquete de medidas que no resuelve nada.
Ahí están los polos del conflicto que se vive en un Gobierno agonizante. Cuerpo piensa en los caseros "vulnerables" que votan al PSOE. Y Yolanda piensa en desmarcarse de Sánchez después de haberle sufrido como colonizador de todo lo que acampaba a su izquierda. Demasiado tarde ha descubierto la vicepresidenta que su presidente nunca quiso o nunca supo encajar en su escudo social el derecho a la vivienda.
Pero no está fuera de lugar preguntarse si será Maricarmen su tabla de salvación para remontar como "Frente Amplio" lo que en realidad es el fin del yolandismo y el comienzo de lo mismo. No lo creo.
Es una broma pregonar que el decreto del martes en el Consejo de ministros acabará con los desahucios, los precios abusivos del alquiler y el poder de los "fondos buitres". Son bulos consentidos por el Gobierno porque la acampada en territorio PP (que los desaloje la Policía Municipal, dicen en la Moncloa) nos distrae del caos ceutí, la corrupción de cercanías o las fotos de las derechas por las calles de Madrid.
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¿Crees que el decreto-ley sobre vivienda logrará satisfacer tanto a la izquierda como a la derecha del Gobierno, o es inevitable que decepcione a una de las dos alas?
¿Piensas que las medidas que salgan del Consejo de Ministros resolverán realmente el problema de acceso a la vivienda digna en España, o serán solo promesas sin sustancia?
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