El Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid reconoce la zarzuela como patrimonio cultural inmaterial tras siglos como expresión artística genuinamente madrileña.

La Comunidad de Madrid declara la zarzuela Bien de Interés Cultural como patrimonio inmaterial
La zarzuela ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) por el último Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Patrimonio Inmaterial. Este género escénico lírico, nacido en la región, combina representación teatral, canto y danza en un repertorio que supera los 10.000 títulos. A lo largo de su historia han participado compositores, libretistas, músicos, cantantes, escenógrafos, figurinistas y otros profesionales del mundo escénico.
Nacida en el siglo XVII como entretenimiento de la corte, la zarzuela fue ganando terreno hasta convertirse en una manifestación artística popular. Sus personajes, melodías y textos pasaron a formar parte de la cultura madrileña: chulos, aguadoras y serenos; corralas y verbenas; abanicos, organillos y mantones de Manila. Todo ello configura los arquetipos y escenarios que definen su carácter genuinamente madrileño.
Numerosas piezas recogen en sus títulos referencias a localidades y lugares de la región, como "Bajo el cielo de Madrid", "De Getafe al paraíso" o "Los chisperos de Madrid". Presente en los teatros madrileños desde sus orígenes, la zarzuela se consolidó como vehículo de identidad cultural de primer orden.
El siglo XIX marcó el resurgimiento de esta expresión escénica, influida primero por la música italiana y después por la opereta bufa francesa. Entre 1830 y 1849 se estrenaron varias obras que buscaban recuperar la tradición lírica y adaptarla al gusto del público. En ese periodo destacó Francisco Asenjo Barbieri, figura central de la zarzuela grande —de tres actos y estructura próxima a la ópera italiana—, frente al formato chico, de un solo acto y menor complejidad musical.
Con la Restauración borbónica, iniciada en 1875, surgió el género chico, de marcado carácter madrileño. En su desarrollo participaron compositores como Federico Chueca, Tomás Bretón, Ruperto Chapí y Joaquín Valverde, junto a libretistas como Carlos Arniches y Ricardo de la Vega. De esta etapa proceden títulos emblemáticos como "La revoltosa", "Agua, azucarillos y aguardiente", "La Gran Vía" y "La verbena de la Paloma".
A comienzos del siglo XX la zarzuela vivió una etapa de renovación, con propuestas musicales y escénicas que respondían a los cambios sociales y culturales del momento. Compositores como Amadeo Vives, Francisco Alonso, Jacinto Guerrero, Federico Moreno Torroba y Pablo Sorozábal contribuyeron a su expansión y a su adaptación a los gustos de cada época.
El género también cruzó el Atlántico. En Hispanoamérica se representaron obras escritas en España y surgieron otras propias de los países iberoamericanos. Su evolución allí distingue una primera etapa romántica o isabelina, marcada por el criollismo y la popularidad de la habanera, y una segunda vinculada al género chico.
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