La intervención en la obra de Velázquez ha permitido recuperar las dimensiones originales del lienzo y profundizar en su proceso creativo mediante nuevos estudios técnicos.
El Museo Nacional del Prado ha presentado este lunes la restauración de 'Pablo de Valladolid', una intervención que revela nuevos detalles sobre la técnica de Diego Velázquez y devuelve al lienzo una versión "muy cercana" al original.
La restauradora María Álvarez ha explicado que el trabajo "no ha sido especialmente larga, porque ha sido muy intensa". El equipo dedicó tres meses a esta obra maestra del Siglo de Oro.
La actuación se inscribe en un amplio proyecto de restauración que El Museo del Prado desarrolla sobre varias obras de Velázquez que no habían sido intervenidas desde la gran campaña realizada en la década de 1980. Este programa, patrocinado por la Fundación Iberdrola España como 'miembro protector' de su Programa de Restauraciones, busca asegurar la conservación de los lienzos y devolverles, en la medida de lo posible, los valores estéticos y expresivos que el artista concibió.
'Pablo de Valladolid' ha gozado de un prestigio singular entre artistas e historiadores del arte. Manet lo definió como "el cuadro más asombroso jamás pintado".
El jefe de pintura barroca española del Museo del Prado, Javier Portús, ha destacado que "no hay mejor prueba de la calidad de una obra que lo mucho que ha interesado a generaciones de artistas sucesivos".
Portús ha explicado que Manet, con sus comentarios, "sitúo a este cuadro a La Vanguardia de la pintura europea" y ha añadido que la restauración ha permitido "renovar los estudios técnicos del cuadro, con una tecnología más avanzada que ha permitido precisar cuestiones relevantes relacionadas con la génesis y la técnica del cuadro".
En esta obra, Velázquez prescinde de referencias arquitectónicas o paisajísticas y construye el espacio únicamente a partir del cuerpo del bufón, la sombra que proyecta y el aire que lo rodea. Esta solución convierte la figura en el eje absoluto de la composición y explica la intensa sensación de presencia y tridimensionalidad que transmite el cuadro.
Aunque el cuadro se encontraba en buen estado de conservación, acumulaba intervenciones históricas que alteraban la relación entre la figura y su entorno, uno de sus valores esenciales. Ya en el siglo XVIII, la escena fue ampliada mediante la adición de bandas de tela en ambos laterales y en el borde inferior, mientras que el borde superior se limitó a un desdoblamiento del perímetro claveteado al bastidor.
A esas modificaciones se sumaban repintes de intervenciones más recientes cuyos tonos habían virado con el paso del tiempo y afectaban al equilibrio cromático del conjunto. La restauración actual ha tenido como uno de sus ejes principales la restitución de las dimensiones originales del lienzo.
Para conseguirlo, el equipo optó por conservar las bandas añadidas, dado su interés histórico, y ocultarlas bajo el nuevo marco mediante un sistema de cajeado interno. Esta solución no invasiva permite mostrar al público únicamente la superficie pintada por Velázquez y ofrecer una visión muy cercana a la original.
"Es una obra que pedía a gritos esa restauración. No se veían los recursos estilísticos que Velázquez hace con este cuadro. La calidad técnica, la maestría de Velázquez, ayuda a la restauración. Utilizaba materiales muy buenos", ha afirmado María Álvarez durante la presentación.
La nueva radiografía realizada con equipos de última generación ha resultado clave para establecer con precisión las dimensiones originales del retrato y analizar sus ampliaciones. Su estudio y tratamiento mediante el software Aracne han permitido determinar que las tres bandas cosidas al lienzo original proceden del mismo paño de tela y fueron añadidas en un único momento.
La aplicación de técnicas avanzadas de reflectografía infrarroja ha ampliado de forma notable el conocimiento del proceso creativo de Velázquez. Frente a los análisis previos, basados en una única longitud de onda, el uso de nuevas cámaras ha permitido estudiar más de una docena de rangos.
Ese análisis ha revelado un dibujo subyacente realizado a pincel y a mano alzada, de gran espontaneidad y calidad, con múltiples correcciones y ajustes compositivos. Estas técnicas también han sido fundamentales para detectar repintes y han puesto de manifiesto una reflectancia idéntica entre la pintura de los añadidos no originales y numerosos retoques presentes en la superficie original, eliminados durante la restauración.
"Nuestros estudios técnicos nos han permitido avanzar bastante. La obra estaba en muy buenas condiciones desde el punto de vista estructural y podíamos abordarlas sin que nos encontráramos muchísimos problemas", ha relatado la restauradora.
La intervención también ha permitido revisar los estudios de pigmentos realizados con anterioridad y confirmar que la imprimación del lienzo es muy clara y está compuesta mayoritariamente por blanco de plomo, una característica propia de este momento en la carrera de Velázquez, especialmente evidente en las obras realizadas para el Palacio del Buen Retiro.
El estudio de los pigmentos ha aportado además información sobre los intensos negros del traje del bufón, obtenidos mediante una combinación de negro de humo y negro carbón, ambos de tonalidad azulada. La similitud de las capas internas de los añadidos ha reforzado la hipótesis de que proceden del mismo paño de tela.
Durante el proceso se ha constatado también la presencia de algunos retoques modernos, retirados en el curso de la restauración. La manga fue una de las zonas que exigió una mayor atención por su estado y por la necesidad de no intervenir de más en la pintura original.
"Cuando el cuadro llega al taller su aspecto era amarillento y emprendimos una limpieza de una manera muy global. Una vez efectuada la limpieza se procedió a la reintegración del color de las zonas más perdidas. Una de las zonas más problemáticas fue la de la manga, que se había erosionado mucho. No había que intervenir de más en la pintura", ha comentado María Álvarez.
El presidente de la Fundación Iberdrola España, Jaime Alfonsín, ha valorado el "extraordinario" trabajo realizado y ha señalado que ha permitido "devolver al lienzo el equilibrio espacial y visual concebido por Velázquez, al tiempo que los nuevos estudios técnicos aportan una mirada inédita sobre su proceso creativo".
"Iniciativas como esta reflejan el valor del mecenazgo cultural como colaboración estable entre instituciones al servicio del interés general", ha añadido Jaime Alfonsín.
Con esta intervención, 'Pablo de Valladolid' recupera plenamente su fuerza visual y conceptual, mientras que los nuevos estudios técnicos permiten profundizar en el proceso creativo de Velázquez y reafirman el carácter moderno y experimental de esta obra del Siglo de Oro español.