El Museo de Historia de Madrid reabre la maqueta de Gil de Palacio tras su restauración

El Museo de Historia de Madrid reabre la maqueta de Gil de Palacio tras su restauración

La pieza cartográfica del siglo XIX se exhibe desde este viernes con mayor accesibilidad y nueva iluminación

El Museo de Historia de Madrid reabre este viernes al público la maqueta del ingeniero militar León Gil de Palacio, una representación cartográfica de gran precisión del Madrid de 1830, tras finalizar los trabajos de restauración. La actuación ha contado con una inversión cercana a los 90.000 euros y ha permitido mejorar tanto la conservación de la pieza como su presentación museográfica.

La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, acompañada por el concejal del Distrito Centro, Carlos Segura, ha visitado este miércoles el museo para comprobar el resultado de la intervención, según ha informado el Ayuntamiento de Madrid en un comunicado.

Mejora de conservación y accesibilidad

La restauración ha incluido una limpieza integral de la maqueta, la sustitución de la antigua urna por una nueva estructura de protección, y la incorporación de un sistema de iluminación museográfica diseñado para destacar los detalles de la pieza sin comprometer su conservación.

Además, el nuevo montaje ha permitido rediseñar el espacio expositivo, incorporando un recorrido perimetral más fluido, con rampa para personas con movilidad reducida. Este cambio mejora tanto la visibilidad de la maqueta como la experiencia de los visitantes.

El traslado de la maqueta a su nueva ubicación ha liberado una parte significativa de la sala, que será destinada a un futuro salón de actos polivalente. Este espacio albergará actividades culturales y eventos institucionales vinculados a la historia y el patrimonio de Madrid.

Un modelo único del Madrid del XIX

La maqueta, elaborada en tan solo 23 meses por Gil de Palacio y su equipo, es una de las más antiguas de Europa y una de las piezas centrales del Museo de Historia de Madrid. Confeccionada en 1830, destaca por su precisión topográfica y riqueza de detalles, representando por primera vez los espacios libres en el interior de las manzanas y la altimetría de la ciudad.

El modelo muestra el Madrid todavía contenido dentro de la cerca fiscal de Felipe IV, demolida en 1868 para dar paso al Ensanche. Por su valor documental, la maqueta constituye una fuente cartográfica fundamental para el estudio de la geografía urbana de la Villa y Corte en el tránsito del Antiguo Régimen a la modernidad.

La reapertura de esta joya cartográfica se produce coincidiendo con la festividad de la Virgen de la Paloma, en el marco de una programación cultural que pone en valor la memoria histórica de la ciudad a través de sus instituciones museísticas.