La acusación solicita que el compañero del agente implicado pase a ser investigado tras concluir el informe forense que la muerte se produjo por asfixia mecánica
La acusación particular ha solicitado al juzgado que investigue al compañero del agente de la Policía Municipal de Madrid implicado en la muerte de un joven de origen magrebí en junio de 2025 en Torrejón de Ardoz. La autopsia definitiva concluye que el fallecimiento se produjo por asfixia mecánica en un contexto compatible con homicidio.
Los hechos ocurrieron el 17 de junio. Un agente fuera de servicio, que caminaba de paisano junto a otro compañero, redujo al joven, de unos 35 años, tras un intento de robo del teléfono móvil. Según el informe forense, la causa inmediata de la muerte fue una anoxia derivada de asfixia durante la maniobra de inmovilización.
La representación legal de la familia pide que Pedro Ángel P. C., hasta ahora considerado testigo, pase a ser investigado. Aprecian "sólidos indicios" de su participación directa en los hechos junto al otro implicado, Juan José T. C.
El informe pericial detalla que la víctima fue inmovilizada en posición de decúbito prono, boca abajo. Se le aplicaron técnicas que comprometieron su capacidad respiratoria. Las forenses señalan como factores determinantes de la muerte la compresión torácica, una presa cervical y la propia posición en la que fue reducido.
El escrito presentado ante el juzgado sostiene que ambos agentes persiguieron al joven por la vía pública. Una vez alcanzado, lo redujeron de forma violenta hasta inmovilizarlo completamente, impidiéndole respirar. La acusación incorpora también un vídeo grabado por un vecino en el que, según el relato judicial, se observa a la víctima inmovilizada mientras varios testigos alertan del riesgo que corría su vida.
El documento recoge además que durante la intervención se produjeron expresiones verbales de especial gravedad dirigidas al joven. A juicio de la acusación, esto podría evidenciar una actitud intencional en el desarrollo de los hechos.
La familia considera que los hechos podrían constituir un delito de homicidio doloso o incluso asesinato con alevosía. Entienden que la víctima se encontraba en una situación de absoluta indefensión, sin posibilidad real de defensa. El escrito subraya además que uno de los implicados contaba con formación como agente policial, lo que implicaría un conocimiento específico sobre técnicas de control y sus riesgos.