La Comunidad reclama más hectáreas para el Parque Nacional de Guadarrama

La Comunidad reclama más hectáreas para el Parque Nacional de Guadarrama

La Comunidad valora como una buena noticia la extensión del espacio protegido, pero lamenta que el Ejecutivo central haya autorizado algo más de 1.600 hectáreas, la mitad de las más de 3.000 que reclamaba el Gobierno regional.

La Comunidad de Madrid ha dado la bienvenida a la decisión del Gobierno central de ampliar la extensión del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, aunque considera que la medida se queda corta porque no atiende a todas las demandas planteadas por el Ejecutivo autonómico. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso solicitó hace más de dos años una ampliación de más de 3.000 hectáreas y el último Consejo de Ministros ha aprobado finalmente una extensión de algo más de 1.600, aproximadamente la mitad de la superficie reclamada.

El consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior, Carlos Novillo, ha valorado que la ampliación sea “una buena noticia”, pero ha admitido que la Comunidad no puede darse por plenamente satisfecha. Según ha explicado, el Gobierno central no ha tenido en cuenta otros territorios de la sierra que el Ejecutivo madrileño consideraba necesario incorporar al parque nacional.

Novillo ha expresado esta posición en declaraciones a los medios durante la presentación del encuentro de pastizales y pastores promovido por la ONU. Allí ha cuestionado además el criterio del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico al considerar que incurre en una contradicción al mantener fuera del parque zonas con actividad económica ligada a la explotación de madera, mientras por otro lado limita usos que, a juicio del Gobierno madrileño, son compatibles con la protección ambiental.

En ese sentido, el consejero ha citado el caso de las pistas de esquí de Navacerrada, cuya clausura ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre los usos permitidos en la sierra y el equilibrio entre conservación y actividad económica. La Comunidad sostiene que determinadas actividades pueden convivir con la protección del entorno sin poner en riesgo sus valores naturales.