La norma exige más fruta, hortalizas, legumbres y pescado, al menos un 25% de alimentos ecológicos y que el 70% de los productos de las máquinas de vending sea saludable.

Hospitales, residencias y escuelas tendrán menos ultraprocesados y un 25% de comida ecológica
El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un real decreto para fomentar una alimentación saludable en hospitales, centros residenciales y escuelas infantiles de 0 a 3 años, tanto públicos como privados, y en bibliotecas, universidades y museos de titularidad pública.
La norma, impulsada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 en colaboración con los de Agricultura, Sanidad, Educación y Juventud e Infancia, restringe los precocinados y las frituras en las comidas de estos centros y da más peso a los alimentos nutritivos y sostenibles.
El decreto pone límites a los alimentos precocinados, a las frituras y a los productos con mucha grasa saturada, azúcar o sal añadida, con criterios más estrictos en los menús para niños, niñas y adolescentes. Sigue así la línea del Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles, aprobado en 2025 también a iniciativa de Consumo.
En residencias de mayores, de personas dependientes o con necesidades especiales y en hospitales, los platos precocinados se limitan a un máximo de tres raciones al mes. En los menús hospitalarios para menores de edad el límite es de una ración al mes, la misma frecuencia que en las escuelas infantiles. Las frituras, por su parte, no podrán pasar de dos raciones semanales.
Además, quedan fuera de los menús para niños y adolescentes en hospitales y escuelas infantiles los alimentos con alto contenido en grasas saturadas, azúcares o sal añadida.
La norma endurece los criterios de calidad y sostenibilidad de las frutas y hortalizas que se sirvan en estos centros.
Al menos el 90% de la fruta y el 30% de las hortalizas deberán ser frescas y de temporada, y como mínimo el 10% tendrá que llegar por circuitos cortos de distribución. Los menús diarios incluirán cada día frutas y hortalizas en primeros platos, guarniciones, ensaladas y postres, y en pensión completa se fijan al menos tres raciones diarias de hortalizas y de dos a tres de fruta.
El decreto impulsa también las legumbres y otras fuentes vegetales de proteína: en los menús del día deberá ofrecerse al menos un plato principal semanal elaborado solo con ellas, y en pensión completa, como mínimo cuatro raciones a la semana de platos que las contengan.
En cuanto al pescado, los menús del día incluirán al menos dos raciones semanales como plato principal, alternando pescado blanco y azul, y la pensión completa, al menos tres, también alternas y con la posibilidad de incluir crustáceos y moluscos.
Respecto a los alimentos integrales, al menos la mitad de la oferta semanal de pan, arroz, pasta y otros productos a base de cereales deberá ser integral en los menús diarios. En pensión completa se pautan de tres a seis raciones diarias de cereales, dando prioridad a los granos enteros e integrales y reduciendo al mínimo las harinas refinadas.
Como mínimo, el 25% del gasto en compra de alimentos tendrá que destinarse a producción ecológica, aunque durante los cuatro primeros años bastará con un 10% para facilitar la adaptación del sector. Las comidas deberán estar supervisadas por profesionales con formación acreditada.
El decreto regula también las máquinas de vending: el 70% de sus productos deberán ser alimentos y bebidas saludables, situados en la zona más visible. Se limitan las bebidas azucaradas y energéticas, y las máquinas de bebidas calientes, como el café, ofrecerán por defecto 0 gramos de azúcar añadido, con un máximo de 5 gramos extra como opción voluntaria.
Los centros deberán instalar además fuentes de agua potable gratuitas y bien señalizadas.
La norma incluye medidas para reducir el desperdicio alimentario, planificar mejor los menús y aprovechar los ingredientes, y plantea limitar los envases y la vajilla de plástico y los envases monodosis para favorecer materiales más sostenibles.
Estas preguntas han sido generadas por inteligencia artificial para favorecer el diálogo y la reflexión.
¿Crees que estas medidas sobre alimentación saludable en hospitales y escuelas tendrán un impacto real en los hábitos de consumo de menores y mayores?
¿Qué te parece el plazo de cuatro años para alcanzar el 25% de alimentos ecológicos en estas instituciones, es suficiente o debería ser más rápido?
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