En un mensaje dirigido a los participantes del congreso internacional sobre Planificación Familiar Natural (PFN), el Papa Francisco reafirmó los principios fundamentales de la encíclica papal Humanae Vitae de 1968, la cual estableció la prohibición del uso de anticonceptivos entre los católicos. Durante el congreso, denominado "La 'Revolución Billings' 70 años después: Del conocimiento de la fertilidad a la medicina personalizada", que tuvo lugar en la Universidad Católica del Sacro Cuore en Roma a finales de abril, el Pontífice condenó la manipulación de embriones y la maternidad subrogada.
El Papa hizo hincapié en que el uso generalizado de la anticoncepción ha empobrecido a muchas sociedades y alertó sobre el peligro de un colapso demográfico en algunos países. "Es necesario tener siempre presente la inseparable conexión entre los significados unitivo y procreativo del acto conyugal", afirmó el Sumo Pontífice.
En su mensaje, el Papa Francisco destacó la importancia de mantener la generosidad del amor en los corazones de los esposos, permitiendo así la apertura a la vida. El Santo Padre expresó su preocupación de que la experiencia de la sexualidad se empobrece cuando estos dos aspectos se separan, convirtiéndose en meras sensaciones autorreferenciales y perdiendo su dimensión de humanidad y responsabilidad.
Citando el Catecismo de la Iglesia Católica, el Papa enfatizó la promoción de métodos basados en los ritmos naturales de la fertilidad, destacando que estos métodos respetan el cuerpo de los esposos, fomentan la ternura mutua y favorecen la educación hacia una auténtica libertad.
En un mundo influenciado por una visión relativista y trivializada de la sexualidad humana, el Papa Francisco hizo un llamamiento a una nueva revolución en la forma de pensar. Destacó la necesidad de redescubrir la belleza de la sexualidad humana, respetar el valor del cuerpo y la generación de la vida, y promover experiencias genuinas de amor conyugal.
El Papa también elogió los beneficios del método Billings y otros métodos naturales para ayudar a las parejas que enfrentan dificultades para concebir. Destacó que un mayor conocimiento de los procesos procreativos podría ayudar a las parejas a tomar decisiones informadas y éticamente sólidas, respetando la dignidad de la persona.
El Sumo Pontífice abordó también el tema de la fecundación artificial y la maternidad subrogada, calificándolos como formas alternativas de tener hijos que se alejan de la relación conyugal y del potencial generativo de la sexualidad. Afirmó que, aunque es legítimo utilizar los avances científicos y tecnológicos para ayudar a concebir, la creación de embriones con fines selectivos y el comercio de gametos son errores que deben evitarse.
El Papa Francisco subrayó la importancia de una auténtica educación sexual, que destaque la conexión entre la sexualidad y la vocación de cada persona, especialmente en el amor conyugal y familiar. Hizo hincapié en que esta verdad, aunque está presente en el corazón de cada ser humano, requiere educación para alcanzar su plena expresión.
El mensaje del Papa Francisco está en línea con el magisterio de los Papas anteriores, especialmente con la encíclica Humanae Vitae del Papa Pablo VI. Estas declaraciones pueden decepcionar a aquellos que esperaban un cambio en la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción. Sin embargo, el Santo Padre dejó claro que la solicitud de S. Pablo VI de buscar formas nuevas y eficaces de regular la fertilidad respetando la enseñanza moral ya se ha cumplido plenamente.
El Papa reconoció el valioso aporte del Método de la Ovulación Billings® y otros métodos naturales de planificación familiar, destacando su relevancia y eficacia en el contexto actual. Afirmó que estos métodos han estimulado una reflexión seria sobre la necesidad de educar en el valor del cuerpo humano, en una visión integral de la sexualidad y en la apreciación de la fecundidad del amor incluso en momentos de infertilidad. También resaltó la importancia de construir una cultura que valore la vida y aborde el problema del colapso demográfico.
Es importante recordar que, según la encíclica Humanae Vitae, el uso de métodos naturales de planificación familiar solo se permite en circunstancias serias y justificadas. La Iglesia enseña que, si existen motivos válidos relacionados con la salud física o psicológica de los cónyuges, así como circunstancias externas, se puede utilizar el conocimiento de los ritmos naturales para regular la natalidad sin ofender los principios morales.
Con estas declaraciones, el Papa Francisco reafirma la posición de la Iglesia Católica en relación con la planificación familiar, enfatizando la importancia de mantener la unidad entre los aspectos unitivos y procreativos de las relaciones sexuales. Al mismo tiempo, resalta la necesidad de una educación sexual seria y una comprensión integral de la sexualidad humana, guiada por principios éticos y antropológicos.