Madrid ha clausurado el Jubileo de la Esperanza con una emotiva celebración en la catedral de Santa María la Real de la Almudena. La Eucaristía, presidida por el cardenal José Cobo Cano, ha coincidido con la Jornada de la Sagrada Familia. Durante el evento, se ha hecho un llamamiento a las familias para que se levanten y caminen juntas, cuidando la vida y enfrentando las adversidades con esperanza.
El cardenal Cobo centró su homilía en el Evangelio de la huida a Egipto, destacando que no se trata de una noche romántica, sino de una llena de incertidumbre. En este contexto, José recibe una orden clara: "levántate". Esta invitación resuena hoy con fuerza al clausurar el Jubileo y celebrar la fiesta de la Sagrada Familia, considerada profecía y esperanza para el mundo actual.
El arzobispo describió una sociedad ensimismada y carente de compromiso. Criticó cómo se normaliza el descarte de migrantes y personas frágiles. Recordó que la familia de Nazaret fue exiliada sin garantías, advirtiendo sobre cómo se olvida a quienes hoy huyen para proteger sus vidas. Este triple encierro genera un cansancio interior que nos deja inmóviles.
Frente a esta parálisis, el cardenal subrayó el verbo "levantarse", clave del Jubileo. No es un tiempo para huir, sino para abrir camino en medio de la noche. La fe auténtica se mueve y protege a los vulnerables. No basta escuchar; llega un momento en que la Palabra pide acción concreta.
Durante su homilía, Cobo ofreció claves para vivir esta llamada: levantarse del miedo, proteger la vida amenazada y defender a los pobres. Instó a obedecer aunque no se entienda todo y caminar juntos confiando en que Dios va delante. Estas acciones son esenciales para acoger la invitación de Jesús.
El Año Jubilar "Peregrinos de la Esperanza" ha sido un tiempo de renovación espiritual para Madrid. Más de dos millones han visitado la catedral y más de quinientas mil personas han participado en celebraciones jubilares. El arzobispo destacó que lo importante son los rostros e historias compartidas durante este periodo.
La clausura del Jubileo coincidió con la fiesta de la Sagrada Familia, recordando que Jesús entra en la historia desde la fragilidad. La familia es lugar de esperanza cuando camina unida, no por ser perfecta sino por su fidelidad al camino abierto en Nazaret. El cardenal agradeció especialmente a las delegaciones diocesanas su labor.
Finalmente, se presentó a la Iglesia como una familia en éxodo que camina junta. El Jubileo no termina con el cierre de una puerta; comienza cuando se abren caminos para todos. Los delegados episcopales leyeron una monición sobre los Iconos de la Sagrada Familia, que recorrerán hogares formando una cadena de oración hasta mayo de 2026.