La Almudena acoge el cierre de la primera jornada de CONVIVIUM

La Almudena acoge el cierre de la primera jornada de CONVIVIUM

La Catedral de la Almudena fue escenario del cierre de la primera jornada de CONVIVIUM, la Asamblea Presbiteral convocada por el Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Más de un millar de sacerdotes participaron en la Eucaristía, acompañados por el coro del Seminario Conciliar de Madrid, en un ambiente de recogimiento.

La catedral de la Almudena acogió el cierre de la primera jornada de CONVIVIUM, la Asamblea Presbiteral convocada por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. Más de un millar de sacerdotes participaron en la Eucaristía, acompañados por el coro del Seminario Conciliar de Madrid, en un ambiente marcado por la emoción y el recogimiento.

Junto al arzobispo estuvieron presentes el cardenal Carlos Osoro, arzobispo emérito de Madrid, el cardenal Francisco Javier Bustillo, obispo de Ajaccio, los obispos auxiliares Vicente Martín y Juan Antonio Martínez Camino, así como otros prelados y miembros del clero madrileño. La celebración contó también con la asistencia de vicarios episcopales, canónigos, diáconos y seminaristas.

Durante su homilía, el cardenal Cobo recordó las palabras de Jesús a sus discípulos: «¿cuántos panes tenéis?», invitando a los sacerdotes a mirar más allá de sus parroquias y encargos concretos. Subrayó que la Eucaristía es fuente de fraternidad sacerdotal y vínculo de comunión para continuar la misión profética en Madrid.

El arzobispo advirtió sobre la polarización que puede afectar también a la Iglesia y llamó a superar los discursos que generan división. Destacó la importancia de cultivar relaciones fraternas y sinodales como camino para fortalecer la voz profética eclesial en la sociedad actual.

En referencia a las dificultades del ministerio sacerdotal, Cobo señaló que muchos pueden sentirse superados o desanimados ante una realidad compleja. Sin embargo, insistió en que es Dios quien se conmueve ante las necesidades del pueblo y quien encarga a sus ministros: «dadles vosotros de comer».

El cardenal remarcó que «no estamos aquí para defender proyectos personales ni para afinar estrategias», sino para renovar la escucha a Cristo y poner sobre el altar tanto los logros como las dificultades. Invitó a ofrecerlo todo para la misión común, recordando que nadie sobra ni se basta por sí mismo en esta tarea.

Al finalizar, Cobo agradeció especialmente a los sacerdotes por su implicación en CONVIVIUM, a la vida contemplativa por su apoyo generoso y al pueblo de Dios por su oración constante. Concluyó reconociendo el valor del trabajo conjunto: «Gracias de corazón por dar juntos de comer y por hacer posible, con vuestra propia vida, el milagro del Señor».