Recientemente hemos sabido, a través de un estudio de Real Automóvil Club de Catalunya (RACC), que Madrid es la segunda ciudad de España con más atascos, sólo superados por Bilbao. De esta información, lo único que me sorprende es que no seamos los primeros.
Cada madrileño pierde al año 23 horas en las retenciones que se producen en la capital. Una barbaridad.
Si bien es cierto que los atascos han disminuido en los últimos años, gran parte de la culpa la tiene la crisis. Menos gente desplazándose a su puesto de trabajo y precios prohibitivos de la gasolina, a la par que el sueldo medio desciende cada año.
Y que no nos vengan con el fomento del uso del transporte público. En algunas capitales, como en París, el transporte público ha pasado a ser gratuito, aunque sea consecuencia de la contaminación (algo que en Madrid también conocemos bien). Aquí, en cambio, el precio de los billetes o abonos de transporte se ha incrementado notablemente en los últimos años.
Los madrileños necesitan ganar en calidad de vida, y perdiendo el tiempo en atascos sucede exactamente lo contrario.
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