Marruecos acelera, Melilla se asfixia

 Marruecos acelera, Melilla se asfixia

Marruecos acelera. La última iniciativa es la puesta en marcha del megapuerto Nador West Med una superestructura portuaria en la que Rabat ha invertido cerca de 5.000 millones de euros.

Está llamada a gestionar el transito comercial a gran escala (cuatro kilómetros de muelles, una terminal de gas licuado y capacidad para recibir cinco millones de contenedores) qué a la larga se traducirá en la asfixia comercial de Melilla. En Melilla estaba proyectada una ampliación del puerto con un presupuesto de 300 millones pero fue cancelado en 2018 tras la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa.

Frente a esa situación el actual Gobierno de España no dice nada. Quizás porque tiene una larga trayectoria de cesiones a Marruecos. La más llamativo, por polémica, fue la decisión de apoyar a Rabat en el contencioso acerca del Sahara Occidental, antigua provincia española obligada en el proceso de descolonización a someterse al mandato de Naciones Unidas. La decisión de Sánchez de cambiar -sin pasar por el Parlamento -la política tradicional española en relación con este proceso en la practica se traduce en la entrega a Marruecos de la soberanía sobre aquel territorio cuyos habitantes bajo el gobierno del Frente Polisario mantienen desde hace medio siglo con apoyo de Argelia una tenaz lucha por su independencia.

La monarquía marroquí, un régimen autoritario que cultiva una diplomacia tan profesional como bien asistida económicamente, ha construido una sólida alianza con los Estados Unidos a la que sin duda ha contribuido mucho su relación con Israel, país que pesa mucho en Washington, donde agradecen que Rabat haya sido una pieza clave en el reconocimiento del Estado hebreo por parte de algunos países árabes. El reino alauita, que ha conseguido esquivar momentos de desestabilización como la revuelta bereber, se afianza militarmente dotando a sus Fuerzas Armadas con armamento de última generación procedente de los EE.UU. Y sigue adelante con la explotación de los recursos (fosfatos) del Sahara que en puridad no son suyos. Pero sigue adelante. También llegan noticias que describen miradas codiciosas sobre recursos minerales (tierras raras) en aguas submarinas cercanas a Canarias.

Con ocasión de la entrada masiva de inmigrantes que en 2022 entraron en Ceuta saltando la valla pudimos ver lo maniatado que parece estar el Gobierno Sánchez a la hora de plantar cara a Rabat. El porqué de esa política sumisa es un arcano sobre el que se ha especulado mucho. Algunas de sus derivadas -de difícil confirmación-remiten al famoso "Pegasus" un caso de espionaje telefónico. Algún día, sí se produce un cambio de gobierno, tal vez salgamos de dudas. Mientras tanto lo que procede señalar es que Marruecos lleva delantera en sus planes para asfixiar comercialmente a Melilla.


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