El extraño viaje de Zapatero

 El extraño viaje de Zapatero

El ex Presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero sale en las informaciones que apuntan al enriquecimiento ilícito, pero sin dar del todo porque el caso aparece envuelto en la bruma de lo inconfesable.

Pero no está judicializado. Aparte del foco mediático, no existe ninguna indagatoria abierta ni prueba verificable de que haya cometido algún delito o se haya enriquecido ilícitamente.

En cambio, sí existe una evidencia: no es el Zapatero prometido. No es el que, después de pisar la lona política a finales de 2011 (ya no repitió como candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones de noviembre), anunció que residiría en León y viviría de su retribución como miembro del Consejo de Estado. También es evidente su alineamiento en el bando de la aspirante andaluza, Susana Díaz, a la Secretaría General del PSOE en la primavera de 2017, frente a Pedro Sánchez y su camarilla fundacional (Ábalos, Koldo, Cerdán, entre otros).

Es decir, que estamos ante el extraño viaje de Zapatero desde los valores socialistas sin ánimo de lucro al lucro deshabitado de valores. Eso, en el plano de lo tangible, lo mesurable, lo contante y sonante como medio de ganarse la vida. Pero también estamos ante un viaje no menos extraño en el terreno de los intangibles. Del "susanismo" antisanchista de 2017 al sumiso desempeño de un papel asimilable al de embajador plenipotenciario de Pedro Sánchez en Venezuela y China.

Sobre todo, en la Venezuela chavista, donde parece que su ropaje de pacificador encubre un rápido proceso de enriquecimiento. Hablo de ropaje, solo de ropaje, porque en realidad sus presuntas tareas de mediación nunca dieron frutos concretos en materia de derechos humanos, apertura del régimen o respeto a la justicia universal.

De hecho, el golpe al chavismo lo ha dado Estados Unidos. Y no por una vía santa, sino por la más rápida del matonismo reinante en la Casa Blanca, en cuyos informes reservados, por cierto, se mencionaba a Zapatero como "un actor desinformado sobre la situación en Venezuela que ha perdido la credibilidad como mediador".

Todos estos antecedentes han emborronado la memoria de sus logros sociales: matrimonio homosexual, carné por puntos, prohibición de fumar en público, la U.M.E, divorcio exprés, dignificación de las víctimas del franquismo, la ley integral contra la violencia machista etc. La cara B fue su errática política económica del segundo mandato (2008-2011) cuando fue el "friki" de la autopista (iban en dirección contraria todos menos él) por su empeño expansivo cuando la consigna europea era apretarse el cinturón. Hasta que lo atropelló la realidad y acabó siendo un campeón de los recortes antisociales (los "decretazos") .

Tal vez fue entonces cuando se contagió del síndrome de Escarlata O'Hara: "Juro que nunca más volveré a pasar hambre".


Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.