Como pieza de caza política Mariano Rajo está más que amortizado pero aún así sirve de munición contra el PP que ahora preside Pablo Casado. Está amortizado porque perdió la presidencia del Gobierno al ser tumbado por la moción de censura que le abrió a Pedro Sánchez las puertas de La Moncloa pero estos días -tras levantarse el secreto del sumario de la llamada "operación Kitchen"- su incierto horizonte judicial se ha convertido en combustible para los propagandistas del Gobierno.
Aunque creada para desarticular al entorno político de ETA vedándole el disfrute de los diferentes derechos y beneficios institucionales, la Ley de Partidos Políticos de 2002 se justificaba en su preámbulo como necesaria para garantizar el funcionamiento del sistema democrático, "impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades".
Con esta frase estrafalaria respondió Mariano Rajoy a un periodista que le preguntaba, hace unos días, por las graves revelaciones del caso Kitchen. Si a eso le sumamos las declaraciones de quien fuera Secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, alegando que su gran error fue "ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal" se intuye por donde va a caminar la causa judicial del espionaje a Bárcenas.
El partido Ciudadanos, que naciera de la base de la sociedad civil catalana -harta del sofocante afán totalitario de los secesionistas, y que tantas esperanzas suscitó- ha ido cambiando de líder, y rebajando sus expectativas, hasta el punto de que se encuentra como la rana en la época medieval, que suscitó grandes debates ideológicos, sobre si podía consumirse durante la abstinencia de la Cuaresma, según se considerara que era carne o que era pescado.
Uno asiste con cierta desesperanza a las primeras sesiones parlamentarias de la temporada. Nuestras Señorías no parecen haber aprovechado las demasiado largas vacaciones veraniegas de las Cámaras para reflexionar acerca de que estamos ante una era especialmente difícil para España, con un auténtico clamor en favor del acuerdo entre los partidos.
Se están llamando de todo menos "bonito". Y cada vez sube más el tono de confrontación: bloqueo, deslealtad, impunidad, desfachatez* Sánchez acusa a Casado de "incumplir la Constitución" por negarse a pactar la renovación del Consejo del Poder Judicial y Casado le responde que "sólo (lo) renovaré si Sánchez lo despolitiza y no entra Podemos".
El líder del PP, Pablo Casado, se desmarca de las posibles malas prácticas de la dirección de su partido en tiempo pasado. Los supuestos son graves: violación de la intimidad, destrucción de pruebas judiciales, malversación de fondos públicos, uso de las instituciones en favor de intereses partidistas, etc.
No tanto como una vacuna, pero casi, se necesitaría en las actuales circunstancias un poco de ilusión. Antes, esperanza de despertar cuanto antes de esta pesadilla que convierte la vida en una cosa que se parece muy poco a la vida, y luego sí, ilusión para reconstruir y reconstruirnos cuando despertemos de ella.
En general, los políticos cuando están en el poder se olvidan de que sus actos quedan grabados en la memoria de sus subordinados. Memoria que así que desaparece la dependencia jerárquica recobra autonomía.
No era un secreto, pero que Pablo Iglesias haya reconocido públicamente que el Presidente del Gobierno no se fía de él y no le comenta los asuntos sensibles ,es revelador. Revelador porque describe a las claras que en realidad la cacareada cohesión del Gobierno de coalición no es tal o sí se prefiere ,depende de para qué asuntos y en según qué circunstancias.
España es un país poblado de silencios densos. Y, por tanto, al faltar clamorosamente la transparencia, es también un país poblado de espías. Aficionados los más, y así salen las chapuzas que les salen, y profesionales otros, entre cuyas ambiciones se encuentra nada menos que hacer que el Estado se tambalee y, claro, también les sale mal.
Los días pasan y el Gobierno sigue sin poner encima de la mesa los números con los que va a articular los Presupuestos Generales del Estado para el año próximo. De hecho, nadie ha visto en las reuniones que Pedro Sánchez ha mantenido con los líderes de los partidos políticos, una sóla cifra, ni tampoco ideas claras sobre qué se va a hacer con asuntos tan importantes como los impuestos, las pensiones, los salarios de los funcionarios, las partidas de gasto más importantes de las cuentas de cada año.
Tenemos un Gobierno con dos cabezas que son partidarias de la República y no de la Monarquía parlamentaria que define la Constitución. Los unos mantienen el respeto formal, fundamentalmente porque gobiernan y porque no ha llegado el momento del cambio posible: "El PSOE viene de una tradición republicana.
De un tiempo a esta parte, Pablo Iglesias ha acentuado el relato de las discrepancias con su socio de Gobierno, Pedro Sánchez, para encubrir su pérdida de poder. Primero fueron las críticas a la saga/fuga del Emérito, siguió su negativa a un pacto presupuestario con Ciudadanos, su discrepancia con la ministra de Hacienda por la remuneración de los padres con niños confinados y finalmente sus críticas a la fusión de la Caixa y Bankia auspiciada por Bruselas.
El pasado viernes saltaba la bomba económica. Caixabank y Bankia se dirigen a la CNMV para informar de que están en conversaciones para una posible fusión. El sector bancario está realmente atravesando duros momentos.
Reconozco que Pedro Sánchez a veces me deja pasmado. Es el perfecto equilibrista. Capaz de negociar con su pringoso socio de coalición -a ver cómo se traga ahora el sapo de la fusión Bankia-Caixabank un Pablo Iglesias que tan en contra se mostraba de fortalecer la banca privada--.
"El esfuerzo inútil conduce a la melancolía", ha dicho Pablo Casado tras su reunión con el Presidente del Gobierno. Con estas palabras respondía a una pregunta referida a la moción de censura que Vox va a presentar a lo largo de este mes de septiembre.
Alberto Garzón, ese ministro de Consumo por la gracia de Pedro y Pablo, dice que hay que hacer unos presupuestos orientados a la izquierda. Pues va a ser que no, camarada comunista, porque el Gobierno es tan libre de confeccionar unos presupuestos, como yo de organizar este periódico, sin tener cargo alguno.
Los nietos de Franco deberán devolver al Patrimonio Nacional el Pazo de Meirás porque fue un regalo que en su día se hizo al Jefe del Estado y no al ciudadano Francisco Franco.
Asisto angustiado a las sucesivas ruedas de prensa de Pablo Casado y la ministra portavoz, María Jesús Montero, tras el encuentro -cuatro meses sin hablarse_del presidente del Gobierno y el líder de la oposición.
Lo que trasluce en la calle, salvadas las declaraciones rutinarias, tras las que se esconde la falta de transparencia y un cierto trilerismo, es que, hoy por hoy, es Inés Arrimadas el único ariete que nos queda frente al 'pablismo' (de Pablo Iglesias, naturalmente).
El presidente del Gobierno reunió el pasado lunes a grandes empresarios y a una representación de la sociedad civil para supuestamente presentar un ambicioso plan de reformas que brilló por su ausencia.
El santo y seña de aquí a que se aprueben unos presupuestos que, al presentarlos en la Unión Europea, ni les dé la risa, ni les provoquen náuseas, va a ser la unidad. Y olvidar la ideología en aras, según Pedro Sánchez del bien supremo.
Semana importante o frustrante, según lo que vaya a ocurrir. Sobre todo, en ese encuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, este miércoles. Dice el portavoz del PP, Martínez Almeida, que el presidente de este partido está dispuesto a llegar a pactos, en función de lo que se le diga en La Moncloa.