Según pasan los días y arrecia la pandemia lo del ministro Salvador Illa resulta cada vez mas feo. Sus modos educados y untuosos convencen cada vez menos en cuanto se deja al lado la cascarilla educa y aparece la almendra.
La llegada del año nuevo siempre trae un clásico: subida de los impuestos. Lo han hecho secularmente los que gravan el tabaco, el alcohol, la luz, el gas o los carburantes. Y 2021 no va a ser diferente, sino que lo va a ser mucho más.
Cuando el exceso de calendarios no nos había atiborrado de escepticismo, el día de año nuevo era una buena jornada para definir proyectos. Al fin y al cabo, un año por estrenar representa la misma sensación lustral de comenzar un cuaderno nuevo, cuando vivíamos inmersos en la piscina de la inocencia escolar.
La política está hoy tan llena de contradicciones como escasa de rigor. En el mundo, en Europa y, por descontado en España. Estados Unidos ha tenido muy malos presidentes, pero Trump ha sido el peor o uno de los peores.
El presidente del Gobierno tiene la mala costumbre de hacer exposiciones larguísimas, monólogos interminables, en ocasiones reiterativos. El "Rasputín" de la Moncloa, Iván Redondo, debería aconsejarle precisión, como haría cualquier buen asesor: "Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y lo malo, si poco, no tan malo"
Pedro Sánchez hizo balance de la legislatura auditado por un comité "independiente y objetivo", algo realmente raro e inusual. En mi opinión, no hay mejor auditoría que las preguntas de los medios de comunicación, pero ya sabemos que la propaganda es lo que más le puede gustar a este Gobierno.
La cercanía de las elecciones catalanas pone de los nervios a los partidos separatistas. Se pelean entre sí y en el caso de ERC le exigen al PSOE que cumpla el acuerdo que permitió la investidura que hizo presidente del Gobierno a Pedro Sánchez.
La previsibilidad es un bien escaso en el cruce de la pandemia con la banalización de la vida política. Ahora es de agradecer. Véanse las reacciones al mensaje navideño del Rey, casi todas inspiradas en el caso de su padre, Juan Carlos de Borbón, el rey emérito.
Presidencia de Gobierno ha sacado el dedo para señalar a nueve prestigiosos analistas a los que ha encargado que evalúen lo bien que lo ha hecho el Gobierno. Son personas de sólidas biografías profesionales, algunos de reconocida valía, incluso más allá de nuestras fronteras, nada que ver con los febles y asombrosamente flojos currículos de algunos de los que se sientan en la ConsejA de MinistrAs.
Me temo que el mensaje navideño del Rey no dejará contentos a los teólogos de la España republicana y plurinacional, porque en ningún caso será discurso absolutorio del hijo con el padre ni harakiri televisado del hijo para redimir los deméritos del emérito.
El Gobierno ha aprobado finalmente la prohibición de los desahucios, aunque con ciertas limitaciones. Parece que la parte socialista le ha ganado la batalla, que no la guerra, a los de Podemos.
Me vacunaré cuando me toque y me llamen, pero defenderé el derecho de los que se nieguen, sobre todo después de observar un preocupante totalitarismo, que sale a la superficie cuando no vigilamos al autoritario que todos llevamos dentro.
El creador de la serie, tras los dislates de su promoción y del protagonista, ha intentado salir al rescate de la serie del Cid pregonando su amor por el personaje y que en su voluntad estaba dar a conocer al héroe legendario.
El Gobierno ya no disimula. Los ministros de la coalición socialista-comunista se pelean en privado, pero también en público. Las dos partes tienen la necesidad de ponerse medallas y es legítimo pensar que se están pasando, porque lo relevante no son las broncas sino los asuntos por los que están montando estos 'shows'.
En España, obtener ayuda para una persona dependiente es bastante difícil. Tanto, que muchos mueren sin que lo hayan conseguido. Las listas de espera son largas, los recursos cortos, y la paciencia y la salud nunca fueron infinitas.
A todos nos gustaría volver al diciembre de 2019. Nos identificábamos con las luces y en nuestras mesas estaban los que tenían que estar pese a que siempre hay ausencias. Las de los padres que se fueron para siempre, la del hijo que no pudo viajar, la del hermano atacado por la gripe.
El Tribunal Constitucional ha sentenciado que el mero hecho de incitar a quemar la bandera de España en una manifestación es un delito que no está amparado por la libertad de expresión.
Los independentistas catalanes no tienen suficiente fuerza para romper la unidad de España pero con la Ley Electoral vigente consiguen una sobre representación en las Cortes que les permite seguir condicionando la vida política española.
Este Gobierno que ha gestionado tan mal la pandemia, que ha visto de lejos el sufrimiento de tantos mayores y tantas personas de riesgo y que ha escondido los más de 50.000 muertos; este Gobierno que no ha hecho nada por mejorar las condiciones sanitarias de las residencias de mayores --a pesar de que el vicepresidente Iglesias asumió el "mando único"-- donde han muerto muchos mayores de forma indigna, en aislamiento y soledad y sin medios de protección; este Gobierno que ha sido incapaz de hacer una ley que garantice los cuidados paliativos y que haga obligatoria la existencia de Unidades del Dolor en todos los hospitales de España --tenemos la cuarta parte de las recomendadas-- para garantizar una vida digna a todos los que sufren; este Gobierno que se ha cargado la demanda social de millones de padres para educar a sus hijos en la escuela concertada, argumenta "la demanda social" para aprobar, en las próximas semanas, una ley que legalice la eutanasia en España.
A veces, la Historia, a través de sus recovecos y senderos insospechados, confluye en unos finales que no sabemos si son justicieros, paradójicos o invitadores a la reflexión.
Parece que el rey emérito quiere volver a casa por navidad. Y su intento de regularización fiscal de una cantidad opaca de dinero no declarado suena a búsqueda de imprescindible pasaporte para hacerlo.
Ninguno de los veintisiete países que forman la Unión Europea reconoce el resultado de las elecciones a la Asamblea Nacional celebradas en Venezuela. Tampoco el Gobierno de los EEUU.
El Gobierno logró la semana pasada aprobar en el Congreso los Presupuestos Generales del Estado para 2021. Las cuentas irán al Senado y volverán al Congreso para su aprobación definitiva a finales de este mes.
La inmensa mayoría de los que hablamos por los medios audiovisuales, o tenemos el privilegio de expresar nuestra opinión en los periódicos, vivimos en ciudades. Eso se advierte bastante, puesto que con frecuencia se nos nota la preocupación por los atascos, los accesos a los aeropuertos, la contaminación del aire urbano, la aglomeración de compras en determinadas fechas, etcétera.