La llegada del año nuevo siempre trae un clásico: subida de los impuestos. Lo han hecho secularmente los que gravan el tabaco, el alcohol, la luz, el gas o los carburantes. Y 2021 no va a ser diferente, sino que lo va a ser mucho más.
El Gobierno no ha querido reducir el gasto público, ni recortar subvenciones, ni siquiera suprimir ministerios o secretarías de Estado y ha optado por cubrir el inmenso gasto que espera realizar incurriendo en déficit, subiendo impuestos conocidos y echando a andar unos cuantos nuevos. Ya desde el 1 de enero, sube el IRPF de las rentas del trabajo superiores a 300.000 euros anuales, se introduce un nuevo tramo y sube el impuesto a las rentas del capital y a la compra de acciones. Además, baja el importe de las aportaciones a planes de pensiones y aumenta el Impuesto de Sociedades, el de Patrimonio y las primas de seguros. También comenzarán a aplicarse la Tasa Tobin y la llamada Tasa Google, el IVA de las bebidas azucaradas y de los plásticos.
Madrid Actual no se hace cargo de las opiniones de sus colaboradores, que no tienen por qué coincidir con su línea editorial.
Los comentarios están cerrados para esta noticia.