Como existen hombres dedicados en cuerpo y alma a caricaturizar el feminismo ya cargar contra cualquier avance en materia de igualdad, existen mujeres que, como reacción, sostienen en nombre del feminismo que los hombres no deberían opinar de lo que no les atañe.
La apremiante solicitud de Finlandia y Suecia para entrar cuanto antes en la OTAN es una mala noticia. No por falta de legitimidad para el abandono de una neutralidad consolidada durante la "guerra fría".
El Gobierno de España envió por fin a Bruselas la propuesta para topar los precios del gas. Debía haberlo hecho hace varias semanas. Pero, como siempre y con casi todo, lo hizo en el último minuto.
El Plan de Estabilidad 2022-2025 que el Gobierno ha enviado a Bruselas hace apenas unos días nace muerto. En un alarde de funambulismo, la reforma del sistema de pensiones que ideó Fátima Báñez, ministra de Trabajo en el gobierno de Rajoy, es la que ha servido para calcular el gasto en pensiones.
Con lo del "ataque externo" se supone que el Gobierno quiere decir que la intrusión en los móviles del presidente y de la ministra de Defensa no proviene del CNI, o, lo que sería más inquietante si cabe, de algún elemento o grupo descontrolado perteneciente a dicho Centro que operara por libre o por encargo de alguien en beneficio de intereses espurios.
Alguien ha escrito que la guerra de Ucrania presagia una tercera guerra mundial, del mismo modo que la guerra civil española presagió lo que luego sería la segunda guerra mundial, de amarga memoria.
El Gobierno lo tenía complicado. El pleno del Congreso debía aprobar o rechazar el jueves el decreto de medidas para paliar los efectos de la invasión de Ucrania. Finalmente, gracias al voto afirmativo de los diputados filoetarras de Bildu, logró sacarlo adelante.
La experiencia te ayuda a entender que los seres humanos vivimos en una contradicción permanente. Y las entidades, que están formadas por seres humanos, también. Una prueba contradictoria proviene de la oferta de CC.
Acobardado y a la defensiva, el Gobierno de Sánchez está dando una imagen penosa ante la ofensiva del independentismo catalán por cuenta del presunto espionaje a sus líderes políticos y sociales.
En las elecciones autonómicas que se celebrarán el próximo 19 de junio en Andalucía también se examinan dos políticos que no se presentan: Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo.
Aborrezco la violencia, nunca he sido protagonista de un acto violento, y en los tiempos antifranquistas recibí algún que otro porrazo, durante alguna manifestación, pero nada que me acerque ni al heroísmo ni al sacrificio por la lucha revolucionaria.
A lo largo de las dos últimas décadas se ha consolidado en el universo mediático español una tendencia ya convertida en tesis doctoral. La vara de medir y el embudo de colar de la corrupción y la conducta dependen de la adscripción ideológica en la que se inscribe el sujeto, que no tiene por qué ser político.
Por primera vez en mucho tiempo, el Partido Popular ha cambiado los ataques y las descalificaciones --muchas justificadas-- a Pedro Sánchez por una propuesta de medidas para cambiar la deriva económica que nos amenaza a todos, entre otras cosas por la falta de ideas del Gobierno.
Decía André Gide que solo se pueden tomar en serio los asuntos de los que uno se puede reír. Nada más cierto, sí se piensa bien. Basta con observar la sobreactuación de los dirigentes políticos catalanes independentistas ante la revelación de las presuntas escuchas telefónica de las que habrían sido objeto algunos de ellos.
El otro día, en lo de Carlos Herrera, José María Fidalgo hizo una interesante observación, refiriéndose al olvido generacional, y comentó que él se acordaba perfectamente de los asesinatos de ETA, porque asistió a más de un funeral, pero que a gran parte de las nuevas generaciones les suena a un acontecimiento ocurrido hace mucho tiempo.
Feijoo ha decidido demostrar que su llegada a Génova 13 no es solo un cambio de caras en el principal partido de la oposición, si no que significa nuevas propuestas. Tras su reunión el martes con los sindicatos y la patronal, a los que explicó detalladamente el plan que va a proponer a Sánchez el viernes, hoy lo ha hecho ante el Comité Ejecutivo de su partido.
No se sabe a ciencia cierta quién espió a los secesionistas catalanes, pero lo más probable es que hubo algún comisionista por medio, siquiera fuera "facilitando" la compra del Pegasus.
El presidente del Gobierno concedió el lunes una entrevista y de nuevo desperdició la ocasión para transmitir a los españoles la realidad económica a la que nos estamos enfrentando.
Sin novedades reseñables en el discurso del presidente del Gobierno, tras su paso por Antena 3 este lunes. En todo caso, lo previsible:
En el terreno económico, insiste en desdramatizar la espiral inflacionista ("será coyuntural", sostiene) y anuncia que las pensiones no perderán poder adquisitivo.
En esto estamos:
A la pandemia, ya sin mascarillas y con información bajo secreto, custodiada, escondida.
A Macron y Le Pen, con votos ajenos, votos prestados, votos negados.
No me imagino a Alfonso Fernández Mañueco apadrinando una cruzada recentralizadora ni a Feijóo permitiéndolo sólo por garantizarse el favor de sus socios ultraderechistas en el gobierno de la Junta de Castilla y León.
Alfonso Fernández Mañueco podría haber sido elegido presidente de Castilla y León sin contar con el apoyo de los diputados de Vox. Habría bastado con la abstención del Partido Socialista.
Nos encontramos en una situación peligrosa, donde observamos con inquietud, si va a comenzar o no la III Guerra Mundial. Unos pocos, claro, porque los seres humanos no somos muy aficionados a predicciones que nos vayan a causar disgustos.
Las grandes empresas, comenzando por la Banca, han llevado a cabo costosas inversiones en digitalización. Esas inversiones se recuperan con el recorte de plantillas en pocos meses.