Una de las dos aberraciones que palpitan en el dictamen de la llamada ley de Memoria Democrática, que se someterá a debate y votación en el pleno del jueves 14 de julio, es que el primer gobierno de Felipe González, el que alumbraron las urnas del 28 de octubre de 1982, aparece en el texto como una continuación del franquismo en lo que se refiere a la guerra sucia del Estado contra Eta.
Por tierra, mar y aire el Gobierno ha vendido los datos del mercado de trabajo de junio pasado como extraordinarios, prueba del dinamismo de la economía española algo que, para desgracia de todos, nada tiene que ver con la cruda realidad.
Así que se han apagado los focos del cónclave de la OTAN, cuyo guion establecía declaraciones de unidad y peticiones de apoyo a todas las fuerzas políticas para que aprueben en el Parlamento el incremento del gasto militar y la solicitud del presidente Joe Biden para incrementar el número de destructores norteamericanos en la base naval de Rota, a Pedro Sánchez le ha faltado tiempo para volver a las andadas.
El responsable de Exteriores debe estar estos días acordándose del refrán: "cuando las barbas de tu vecino...", y mirándose en el espejo de su antecesora González Laya. Es verdad que la gestión del viaje del líder del Polisario a España fue una chapuza, que debió hacerse con absoluta discreción e informando a Marruecos, pero su fulminante destitución dejaba claro que se la consideró la única responsable del "estropicio" con Rabat.
Los mercados financieros están revueltos. La inflación y la decisión del Banco Central Europeo de dejar de comprar deuda a los estados y subir los tipos de interés está haciendo de las suyas.
A falta de cinco días para que se celebren las elecciones en Andalucía se respira un aire de incertidumbre de desigual naturaleza. Las encuestas han venido reiterando un marco en el que se da por hecho que el PP sumaría más escaños que el conjunto de los partidos de la izquierda pero sin alcanzar la mayoría absoluta.
La larga y sinuosa historia de los presuntos abusos sexuales de un monitor a una niña de catorce años, ocurridos en un centro de acogida de menores, en Valencia, presenta detalles a cual más sorprendente.
El pasado 18 de marzo, los españoles nos quedamos atónitos cuando fue Mohamed VI, a través de una misiva oficial, nos enteramos de que España había dado un giro radical a su tradicional política sobre el Sahara.
España es aún hoy el país, de todos los de la OCDE, que no ha recuperado los niveles de riqueza anteriores a la pandemia. Nadie duda de que uno de los sectores económicos que más ha sufrido estos dos años y medio es el turístico.
Las centrales de las bandas criminales juveniles están en Madrid, pero ya se ha detectado sucursales en sitios tan sorprendentes como Huesca. Se les denomina bandas juveniles, pero su núcleo duro son jóvenes latinos, que han importado la etiología del crimen organizado en Iberoamérica.
La vicepresidenta Yolanda Díaz se ha permitido, a raíz de la publicación de los datos de empleo y paro del mes de mayo, arremeter nada menos que contra el gobernador del Banco de España y el presidente del PP.
La última argucia de la Generalidad para eludir el cumplimiento de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que obliga a impartir al menos un 25% de las clases en español, ha sido cambiar la normativa autonómica que rige la enseñanza.
El presidente Sánchez ha dicho que "la gran diferencia entre la derecha y la izquierda se resume muy rápido: cuando vienen mal dadas, cuando hay incertidumbre, la izquierda protege y la derecha lo que hace es recortar".
La Comisión Europea ha mandado esta semana varios avisos a Sánchez. Ya comentamos aquí la preocupación por la abultada deuda pública, la pésima ejecución de los fondos europeos, la necesidad de bajar el gasto público y por encima de todo las dificultades que atraviesa el sistema público de pensiones, máxime después de que el gobierno esté decidido a ligar la subida al IPC y siga sin aprobar algo semejante al factor de sostenibilidad que contemplaba la reforma de Rajoy y que tenía en cuenta la esperanza de vida.
"El show de Truman" es una película de finales del siglo pasado, donde los espectadores nos creemos que los personajes viven una vida normal hasta que nos descubren que, en realidad, son los protagonistas de un show de televisión.
El Gobierno se ha afanado una semana más en vender a los españoles la idea de que España va a ser el motor del crecimiento de Europa y que así lo avalan informes nacionales e internacionales.
Yolanda tiene nombre de acertijo. Y apellido. Yolanda Díaz (Fene, Coruña, 49 años recién cumplidos) se ha convertido en curioso caso del ilusionismo político. Para que tertulianos traviesos y finos analistas jueguen al qué será-será el plan de la todavía vicepresidenta segunda del Gobierno para competir políticamente a la izquierda del PSOE.
Varios portavoces de sindicatos policiales y guardias civiles consideran una burla y un desprecio una expresión empleada por el presidente del Gobierno en el último debate parlamentario.
A finales del siglo pasado o a principios de este XXI, el alcalde de Sanxenxo me invitó a ser el pregonero del Día de la Raya. Accedí enseguida, porque me gusta la raya y me gusta Sanxenxo, lugar al que solía acudir durante la primera quincena de septiembre, cuando mis hijos eran pequeños.
Si Núñez Feijoo pensaba que, después de su llegada triunfal a la dirección del partido y la solución al enfrentamiento con Casado, Isabel Diaz Ayuso iba a renunciar a marcar territorio e ideología, se ha equivocado.
La vicepresidenta Calviño no gana para disgustos. La Comisión Europea le ha dado un tirón de orejas con sus nuevas previsiones para la economía española. Hace poco más de una semana, el Gobierno envió a Bruselas el nuevo Plan de Estabilidad con un serio recorte de las previsiones después de varios meses de "sostenella y no enmendalla".
Si alguien quería dar la sensación de que se recupera la normalidad institucional, perdida hace dos años, con un regreso fugaz del llamado rey emérito a España, desde luego se equivoca.
La política española está llena de comportamientos y declaraciones incoherentes sin que a los protagonistas les moleste lo más mínimo. Los enemigos del Estado sostienen a un Gobierno que está claramente enfrentado en dos bandos.
El Gobierno aprobó el viernes el invento del tope del precio del gas. Pero, incomprensiblemente, lo hizo sin el visto bueno de Bruselas. Es decir, que lo publicó ayer el BOE, aunque no sabemos cuándo entrará en vigor.