“El ataque de las cabras”: una “insolente” tragicomedia sobre los vínculos familiares

“El ataque de las cabras”: una “insolente” tragicomedia sobre los vínculos familiares

El pasado 19 de noviembre el grupo editorial Penguin Random House anunció los ocho títulos que formarían parte del Mapa de las Lenguas 2026, tal y como contamos en este medio. Se trata de un proyecto que busca dar difusión a una selección de obras recientes publicadas en la editorial que merecen ser leídas en todo el territorio hispanohablante. Precisamente, una de las seleccionadas fue “El ataque de las cabras” (Random House, 2025), que será relanzada en julio en esta colección.

Aunque es la primera novela de Laura Chivite (Pamplona, 1995), ha recibido el Premio Euskadi de Plata de Narrativa en castellano 2025. Su anterior trabajo, un libro de relatos titulado “Gente que ríe” (Caballo de Troya, 2022), también fue galardonado, pues recibió el Premio Ojo Crítico de Narrativa y el Premio a la Promoción del Talento Artístico de Navarra.

“El ataque de las cabras” narra el vínculo que una vez unió a Tía Lidia y a la protagonista, cuyo nombre no se menciona en la obra. se centra en una relación poco frecuentada en la literatura, pero en la que llevaba tiempo queriendo indagar: la de tía y sobrina. La novela comienza “in media res”: tras varios años sin saber nada de Tía Lidia, la protagonista la encuentra sentada en una cafetería de Madrid. Mientras se debate entre si entrar o no, le vienen a la cabeza los recuerdos del tiempo que compartieron.

En el seno de una familia desestructurada –sobre todo desde la muerte de la Abuela Refugio, que padecía una demencia senil que la impulsaba a lanzar comentarios mordaces contra los suyos–, fue tomando forma una especial amistad entre ambas. Ese vínculo comenzó a gestarse durante la adolescencia de la protagonista: hasta ese momento, su relación con Tía Lidia “se había caracterizado por ese cariño distante y falsa naturalidad que se da siempre entre los miembros de las familias grandes”. Todo cambió cuando tía y sobrina estuvieron viviendo juntas mientras la protagonista cursaba el bachillerato.

El núcleo de la novela se centra en estos dos años de convivencia. La protagonista, aún en proceso de descubrirse y definir qué rumbo quiere tomar en su vida, vive ese despertar acompañada de su tía, a quien admira profundamente, hasta el punto de idealizarla. Conversaciones sobre el divorcio de Tía Lidia, la relación con su gato, los entresijos familiares o las primeras veces de la protagonista permiten al lector adentrarse en la intimidad de ambas y formar parte de esa relación tan especial.

Algo que también las une es el relato de “La cabra insolente”: una historia que Tía Lidia le contaba a su sobrina cuando no sabían qué hacer, en la que la protagonista, tras cada episodio, debe elegir entre tres posibles finales. Como una metáfora del paso del tiempo y el crecimiento personal, la fábula narra la vida de Juana, una joven cabra “insolente” que empieza a enfrentarse al mundo. Estos pasajes, que se intercalan con la narración principal de la novela, permiten escuchar directamente la voz de Tía Lidia, pues en estos tres capítulos será ella la que asuma la narración.

No obstante, la relación entre ambas se acaba deteriorando. Tía Lidia atraviesa un periodo especialmente difícil y, aunque no se menciona explícitamente, todo apunta a que está sumida en una depresión. Es en este momento cuando la novela incorpora elementos que podrían asociarse al realismo mágico, pues se revela que, desde pequeña, Tía Lidia sufría de “telequinesis melancólica”: una patología que la hace mover objetos con la mente cuando está muy triste.

Este no es el único elemento fantástico de la novela: la protagonista experimentará también dos episodios sobrenaturales. Uno de ellos –que involucra a otro personaje– puede rozar incluso lo absurdo. Sin embargo, precisamente, estos recursos permiten aligerar la carga emocional de la historia, suavizando la dureza de los temas que trata. Algo que también consigue Chivite haciendo gala de un humor ácido en algunas ocasiones, especialmente en las interacciones que involucraban a la Abuela Refugio.

En la última parte de la novela pueden encontrarse paralelismos con la propia vida de Chivite: tras separarse de su tía, la protagonista se traslada a Granada para estudiar Literatura Comparada, igual que hizo la autora. Además, también se observan numerosas referencias cinematográficas que ponen de manifiesto su especialización en el cine y la literatura. Destaca, asimismo, el reencuentro entre tía y sobrina, al que Chivite bautiza como “Cinco horas con Lidia”, un guiño evidente a la novela de Delibes.

“El ataque de las cabras” es una historia que aborda el paso del tiempo y las relaciones pasadas, así como la importancia de aprender a soltar el pasado. Y, todo esto, en forma de una inesperada e “insolente” tragicomedia.

@estaciondecult