
El Ayuntamiento paga más de 49.000 euros por piezas de Eugenio Ampudia, Rufo Criado y Philipp Fröhlich para el Museo de Arte Contemporáneo.
El Ayuntamiento de Madrid ha adquirido tres obras de arte contemporáneo en Estampa (Ifema Madrid) por más de 49.000 euros para el Museo de Arte Contemporáneo. Las piezas, firmadas por Eugenio Ampudia, Rufo Criado y Philipp Fröhlich, ampliarán la representación de distintas generaciones, lenguajes y aproximaciones a la creación contemporánea en los fondos municipales.
La delegada de Cultura, Turismo y Deporte, Marta Rivera de la Cruz, consideró que la adquisición supone "una oportunidad para enriquecer" el Museo de Arte Contemporáneo y prueba el "excelente momento creativo que se vive en Madrid y sus galerías". Incorporar arte contemporáneo a los fondos municipales, añadió, significa apoyar a artistas y galerías, ampliar los relatos que cuentan las instituciones culturales y garantizar que la creación de nuestro tiempo forme parte del patrimonio de todos los madrileños.
El Consistorio había incorporado otras cuatro obras a la colección del Museo de Arte Contemporáneo ese mismo año en ARCOmadrid.
La primera adquisición es Remolino (2026), de Eugenio Ampudia. Se trata de una escultura cinética elaborada con ramas y hojas de bronce que reflexiona sobre las fuerzas invisibles y la relación entre naturaleza, movimiento y espacio. La obra dialoga con otras piezas de la colección, especialmente en torno a las conexiones entre ciencia, cambios tecnológicos y producción artística.
La segunda incorporación es Sin título (Granate) (1994), de Rufo Criado, una pintura industrial sobre madera con estructura geométrica e intenso cromatismo, perteneciente a uno de los períodos fundamentales de su trayectoria. Criado figura ya en distintas colecciones públicas españolas, entre ellas el Museo Nacional Reina Sofía, ARTIUM, el IVAM y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León.
La tercera obra es Fläche und Durchmesser (2020), de Philipp Fröhlich. Este óleo sobre lienzo sitúa una bombilla encendida en el centro de una escena aparentemente cotidiana. Pintada durante el primer confinamiento de 2020, explora la luz, la construcción de la escena y las posibilidades narrativas de la pintura contemporánea, y permite ampliar la presencia de artistas internacionales en la colección municipal.
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