El Hospital Infantil Universitario Niño Jesús ha atendido a más de 800 niños y adolescentes en una década en una unidad especializada en detectar y prevenir secuelas a largo plazo tras los tratamientos oncológicos.
El Hospital Infantil Universitario Niño Jesús cumple diez años de su consulta de seguimiento para menores que han superado un cáncer. Desde su creación, ha atendido a más de 800 pacientes en esta unidad pionera de la sanidad pública madrileña. Su función es vigilar y prevenir complicaciones derivadas de los tratamientos oncológicos, consolidándose como un recurso esencial en la atención a largo plazo de los supervivientes de cáncer infantil.
El centro diagnostica cada año más de un centenar de nuevos tumores infantiles. Una vez superada la enfermedad, la consulta de supervivientes realiza un control específico para detectar de manera precoz posibles secuelas, abordarlas de forma coordinada y derivar a los pacientes a los especialistas que necesiten en cada caso.
La unidad no solo revisa la evolución clínica de quienes han padecido un cáncer en la infancia o adolescencia, sino que anticipa problemas de salud que pueden aparecer con el tiempo como consecuencia de la quimioterapia, la radioterapia o los trasplantes de médula. Con los protocolos actuales, la tasa de supervivencia en niños y adolescentes con cáncer ronda el 80 por ciento, una mejora que ha desplazado parte del enfoque asistencial hacia el seguimiento posterior.
Los menores toleran mejor la quimioterapia en el momento de su administración que los adultos, lo que permite aplicar tratamientos más intensivos. Esa mayor intensidad, unida al hecho de que el organismo aún está en desarrollo, incrementa el riesgo de efectos secundarios a largo plazo.
Un niño curado de cáncer tiene, en términos generales, una esperanza de vida similar a la del resto de la población. Eso significa que convivirá durante muchos más años con las posibles secuelas del tratamiento, lo que obliga a una vigilancia específica y sostenida en el tiempo.
Las complicaciones que pueden aparecer tras superar un cáncer infantil son muy diversas. El Niño Jesús advierte de que los tratamientos pueden afectar al desarrollo neurocognitivo, con repercusiones en el rendimiento escolar, y también al sistema endocrinológico, con consecuencias en el crecimiento y la pubertad.