
La escultura de bronce y acero de Manolo Valdés lleva más de dos décadas presidiendo el parque desde una elevación piramidal de 21 metros.
La Dama del Manzanares se alza en una montaña de escombros recubierta de vegetación en el Parque Lineal del Manzanares. Miles de conductores la observan cada día desde la M-30 y otros la divisan desde distintos puntos del sur de la capital. Esta escultura, obra del artista valenciano Manolo Valdés, preside el parque desde hace más de dos décadas y es una de las imágenes más reconocibles del paisaje urbano madrileño.
La obra se alza sobre La Atalaya, una elevación piramidal de 21 metros de altura, desde donde se obtienen algunas de las panorámicas más amplias del parque y de la ciudad. Aunque hoy es conocida como La Dama del Manzanares, la escultura fue concebida inicialmente bajo el nombre de Ariadna IV. Valdés, fundador también del histórico Equipo Crónica, desarrolló a lo largo de su trayectoria varias piezas inspiradas en esta misma figura femenina.
La escultura representa una gran cabeza de mujer orientada hacia el horizonte madrileño que mira entre "complacida y expectante". Su rostro carece de facciones y la expresividad de la pieza se concentra en su singular tocado, formado por filamentos y aros de acero que parecen despeinados por el viento y que recuerdan al ovillo de hilo con el que Ariadna ayudó a Teseo a salir del laberinto tras derrotar al Minotauro, según recoge el Ayuntamiento de Madrid.
Construida en bronce y acero, la obra mide 13 metros en cada una de sus dimensiones: altura, ancho y fondo. La estructura es cúbica de hormigón revestido de madera y sin decoración. Se ha convertido en "uno de los hitos artísticos más reconocibles del sur de Madrid".
Uno de los secretos de la escultura es que en su interior alberga una escalera de mantenimiento y un sistema de pararrayos. Además, por la noche cuenta con un sistema de 24 proyectores que iluminan la pieza con destellos azules, amarillos, blancos y verdes que varían de tonalidad, transformando la cabeza femenina en un llamativo faro visible desde numerosos puntos de la capital.
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