Una de las medidas estrella que Manuela Carmena quiere implantar en la ciudad de Madrid es que sean los propios vecinos quienes elijan en qué quieren gastar una parte del presupuesto de inversiones para cada ejercicio, un proyecto que ya ha echado a andar en un distrito de la capital.
"Espero que vengan bastantes vecinos y les interese la iniciativa, vamos a ver qué tal sale", desea Montserrat Galcerán, la concejala presidenta del distrito de Tetuán minutos antes de presidir el foro vecinal con el que, el pasado jueves, los presupuestos participativos echaron a andar.
Poco a poco, la sala dispuesta para la ocasión en la Junta de Distrito se queda pequeña, parece que la medida levanta expectación en Tetuán, un barrio que siempre ha hecho gala de un vecindario organizado y comprometido consigo mismo, uno de los motivos que le ha convertido en pionero en esta materia.
Sin embargo, este no es el único hecho que ha llevado los presupuestos participativos hasta Tetuán ya que, como explica Galcerán, "es un distrito que tiene necesidades sociales acuciantes".
Como esperaba Galcerán, los vecinos responden y tal es la afluencia que el personal municipal tiene que trasladar la sesión de presentación hasta el Salón de Plenos, estancia noble y espacio emblemático para el modelo de democracia participativa hasta ahora clásico en los municipios españoles.
Sólo se necesitan unos minutos para que la sala cuelgue el cartel de "no hay billetes" y es que vecinos de todas clases y edades, incluso un bebé -que se mantiene extrañamente formal- aguardan pacientes a que la concejala de distrito -o alcaldesa de barrio para los que no sean de Madrid- haga los honores en un proyecto pionero.
"Que existan foros de debate como este con los que se pueda avanzar en situaciones problemáticas que tenemos en el barrio me parece interesante y fundamental", considera Julián Montalbán, uno de los alrededor de 100 vecinos que el pasado jueves abarrotaron el salón de plenos para conocer mejor qué es eso de los presupuestos participativos.
La partida destinada es escasa -como es normal en los inicios-: 100.000 euros procedentes de las arcas municipales que servirán como piedra de toque para estudiar el funcionamiento de esta iniciativa y que en los próximos dos meses encontrarán el acomodo que les quieran otorgar los vecinos, quienes mejor conocen las necesidades del barrio.
"Me parece poco, normalmente los presupuestos participativos son poco pero esto es muy poco", opina Carmen Pineda, unas filas más atrás, donde también está Javier Sánchez, un vecino que, según confiesa, ha venido a esta sesión de presentación para informarse.
"Vengo a informarme un poco a ver de qué va porque lo desconozco por completo y vengo a enterarme", recalca Sánchez, quien considera "positivos" estos proyectos "siempre y cuando los vecinos tengamos participación", subraya.
Y junto a él, Iván Santos, director de Aculco, una de estas organizaciones sin ánimo de lucro que pueblan el distrito de Tetuán y que también jugarán un papel importante a la hora de proponer ideas en los presupuestos participativos.
"Venimos, como indica el propio nombre, a participar, consideramos que hasta ahora los procesos participativos han sido muy débiles y esperamos que en esta ocasión la participación sea una realidad, que tanto asociaciones como vecinos tengamos voz y voto", comenta Santos.
Con todo el mundo en su sitio, la sesión de presentación comienza y con ella los presupuestos participativos, un modelo aún embrionario y en fase de pruebas pero que en el medio plazo puede cambiar radicalmente el sistema actual, en el que los ciudadanos votan a sus representantes y les otorgan plenos poderes para decidir por ellos.
Ahora solo queda por ver qué tal funciona esta experiencia piloto, que previsiblemente se extenderá el año que viene a todos los distritos de la capital.
Quién sabe si de aquí a unos años aquel bebé que aguardaba paciente antes del inicio de la sesión podrá decirle a sus hijos, cuando le reprochen que los presupuestos participativos están pasados de moda, que estuvo presente el día en el que se pusieron en marcha.
Enrique Delgado Sanz