Madrid pone fin a los patinetes eléctricos de alquiler el 25 de octubre

Madrid pone fin a los patinetes eléctricos de alquiler el 25 de octubre

A partir del próximo 25 de octubre, los patinetes eléctricos de alquiler desaparecerán de las calles de Madrid. El Área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad ha anunciado que las empresas operadoras disponen de 15 días hábiles para retirar los vehículos de la vía pública, tras la firma del decreto definitivo por parte del delegado del área, Borja Carabante, este martes.

El Ayuntamiento de Madrid ha comunicado que a partir de esa fecha, ningún patinete de alquiler sin base fija podrá estar estacionado en la ciudad. En caso de incumplimiento, la Policía Municipal estará autorizada para retirar los vehículos y multar a las empresas responsables con sanciones que pueden alcanzar los 1.500 euros, de acuerdo con la Ordenanza de Movilidad Sostenible.

Revocación por incumplimiento de condiciones

La decisión se basa en la revocación de la autorización para los 6.000 patinetes pertenecientes a tres empresas, tal como adelantó el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, hace un mes. Según explicó el regidor, el Consistorio ha constatado que las compañías no han cumplido las condiciones acordadas para la operación de los vehículos en la ciudad, lo que ha motivado la retirada del servicio.

Almeida destacó que el Ayuntamiento ha identificado riesgos relacionados con la circulación de estos patinetes. En concreto, se han detectado deficiencias en la tecnología de los vehículos o un desconocimiento por parte de los usuarios de las normas de circulación. "No se dan las condiciones para que estas empresas puedan seguir operando en estas circunstancias", subrayó el alcalde, argumentando que la seguridad de los ciudadanos es prioritaria para la administración.

Fin de una etapa

La retirada de los patinetes de alquiler marca el fin de una etapa en el impulso de la micromovilidad en la capital. Desde su introducción, los patinetes han sido objeto de debate por su uso descontrolado, el estacionamiento irregular y los accidentes que han implicado tanto a usuarios como a peatones. Aunque las empresas concesionarias trataron de ajustar su servicio a las exigencias del Ayuntamiento, finalmente no lograron cumplir los estándares necesarios.