La ordenanza municipal busca frenar la superpoblación de estas aves para mitigar los daños en el mobiliario urbano y evitar plagas.
El Ayuntamiento de Madrid prohíbe alimentar a las palomas en la vía pública bajo sanciones económicas que pueden alcanzar los 1.500 euros.
La proliferación descontrolada de estas aves en la capital ha obligado al Consistorio a aplicar de forma estricta la Ordenanza Municipal de Protección y Tenencia de Animales. La acumulación de ejemplares genera graves problemas de salubridad y un notable deterioro en el mobiliario de la ciudad.
Cada ejemplar genera unos doce kilos de excrementos al año. Los residuos orgánicos resultan altamente corrosivos para monumentos, infraestructuras y vehículos privados. Además, la acumulación de suciedad favorece directamente la aparición de otras plagas urbanas dañinas como ratas e insectos.
Una ordenanza municipal es un reglamento local de obligado cumplimiento que aprueba un ayuntamiento para regular la convivencia y la higiene urbana.
La escasez de depredadores naturales en el entorno urbano y la elevada tasa de reproducción agravan las consecuencias de la superpoblación. Las autoridades municipales consideran imprescindible cortar el suministro de comida artificial para estabilizar el censo animal.
El Consistorio anima a los residentes a notificar las infracciones a la Policía Municipal de Madrid indicando el lugar y la hora. Las denuncias ciudadanas han aumentado recientemente ante la preocupación colectiva por las enfermedades asociadas a la fauna urbana de la capital.