El Ayuntamiento prorroga el contrato de mantenimiento para 445 surtidores de la capital, incluidos monumentos como Cibeles y Neptuno.
Luz verde a la inversión para garantizar la estética y el funcionamiento de los monumentos acuáticos más visitados de la capital. El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado la prórroga del contrato de servicios para la conservación, mantenimiento y reparación de las 445 fuentes ornamentales de la ciudad, un despliegue que incluye la protección de enclaves icónicos como Cibeles y Neptuno.
La vicealcaldesa de Madrid, Inma Sanz, ha detallado en rueda de prensa que esta ampliación presupuestaria, **dotada con 4,2 millones de euros**, entrará en vigor el próximo 1 de diciembre y se extenderá hasta el 30 de septiembre de 2027. Este acuerdo del Área de Obras y Equipamientos representa el último periodo de prórroga contemplado en el pliego original y abarca todas las instalaciones hidráulicas de los distritos, quedando fuera únicamente las fuentes ubicadas dentro de los parques singulares que disponen de un sistema de conservación integral propio.
Desde la perspectiva de la optimización de recursos energéticos, la gestión de los contratos públicos y el atractivo turístico, el inventario urbano gestionado impresiona por sus magnitudes técnicas. Las fuentes madrileñas suman una superficie total de 160.268 metros cuadrados y albergan un **volumen de agua de casi 77 millones de litros**. Toda esta infraestructura se apoya en 734 bombas hidráulicas y 14.147 focos de iluminación que permiten diseñar coreografías de luces y movimientos, como las que operan en los lagos de los parques del Planetario y Pradolongo.
La eficiencia económica del servicio radica en la digitalización de los controles. Los surtidores incorporan mecanismos de última generación como variadores de frecuencia y **anemómetros inteligentes, unos sensores de viento que regulan de forma automática la altura de los chorros** de agua para evitar salpicaduras fuera del vaso de la fuente y pérdidas por evaporación en los días de fuertes rachas.
Toda la red está permanentemente monitorizada desde el Centro de Control de Instalaciones Urbanas. Desde este cerebro digital, el Consistorio ajusta los horarios de encendido según la estación del año y fiscaliza el gasto de luz y agua mediante contadores interactivos. El Gobierno municipal defiende que este blindaje económico permite preservar una de las grandes señas de identidad de Madrid, garantizando que el patrimonio histórico y las láminas de agua de los barrios sigan luciendo en perfectas condiciones operativas.