Un estudio del portal inmobiliario pisos.com revela que los madrileños necesitan destinar más del 100% de su salario bruto para poder alquilar una vivienda media, lo que sitúa a la capital junto a Barcelona como las ciudades con mayor esfuerzo económico para acceder a un piso.
Según el informe, los inquilinos de Madrid deben emplear el 100,98% de su sueldo para pagar el alquiler de una vivienda tipo de 90 metros cuadrados. En Barcelona, la cifra asciende al 114,07%. Estos datos reflejan que el coste del arrendamiento supera la capacidad de ingresos de gran parte de los hogares.
A nivel nacional, el esfuerzo salarial medio para alquilar se sitúa en el 52,61%. El análisis subraya que, ante estas dificultades, muchos ciudadanos optan por compartir piso. En este caso, el alquiler de una habitación representa de media el 18,46% del salario bruto.
Entre las capitales que superan el 50% del sueldo destinado al alquiler destacan, además de Madrid y Barcelona, San Sebastián (77,41%), Palma de Mallorca (74,58%), Valencia (63,99%), Bilbao (63,68%) y Málaga (59,92%). También se incluyen Sevilla (56,39%), Las Palmas de Gran Canaria (53,28%), Vitoria (50,64%) y Gerona (50,30%).
En el lado opuesto se encuentran las ciudades con menor esfuerzo salarial: Ciudad Real (28,81%), Orense (29,27%), Zamora (29,47%), Jaén (30,16%) y Lérida (30,22%). Completan este grupo Palencia (30,26%), Badajoz (31,51%), Cuenca (31,75%), Albacete (32,18%) y Huesca (32,60%).
El director de Estudios de pisos.com, Ferran Font, subrayó que "estos datos no solo reflejan una realidad económica, sino también un cambio en el paradigma de la vivienda en España". En su opinión, la necesidad de compartir gastos se ha convertido en una constante y el mercado de habitaciones compartidas ofrece soluciones más viables para muchos ciudadanos.
El estudio concluye que en ninguna capital española el alquiler de una habitación supera el 30% del salario bruto. Barcelona, con un 27,21%, y Madrid, con un 23,53%, registran los niveles más elevados, lo que confirma que la presión sobre los jóvenes y trabajadores con menos ingresos es especialmente intensa en estas ciudades.