
El edificio, situado en la entrada del municipio, es uno de los ejemplos relevantes del gótico tardío conservados en la región.
La Comunidad de Madrid ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Monumento, la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Estrella, en el municipio de Navalagamella, uno de los ejemplos relevantes del gótico tardío conservados en la región. La resolución publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid destaca el valor de este edificio situado a la entrada del municipio, en el margen derecho de la carretera M-510 a Valdemorillo, y mantiene el uso religioso para el que fue concebido.
El templo está consagrado a Nuestra Señora de la Estrella, patrona de la localidad, cuya festividad se celebra los días 8 y 9 de septiembre. Pese a que no se conservan datos concretos sobre el inicio de las obras, sus características permiten situar los primeros trabajos a finales del siglo XV. El expediente vincula su construcción a una época de prosperidad gracias al peso de la trashumancia ganadera, que favoreció el desarrollo económico de la localidad.
El templo se comenzó a construir por los pies, una solución poco habitual que hace pensar en la existencia de una construcción anterior, quizá una ermita situada fuera del casco urbano. En esa fase se levantaron los tres primeros tramos de la nave, cubiertos por bóvedas de crucería con terceletes características del gótico tardío. Posteriormente se construyó el cuerpo bajo de la torre y el coro elevado, adaptado a la presencia de esa estructura.
El crecimiento de la población llevó a ampliar la iglesia en el siglo XVI. Según el Libro de Fábrica conservado en el Archivo Diocesano de Madrid, el Concejo encomendó a Pedro de Alviz y Miguel de San Martín, canteros, la ampliación del templo mediante el añadido de una sacristía y la construcción de una nueva cabecera poligonal. La obra salió a concurso en 1542 y fue adjudicada a Juan Francés, cantero de Madrid que había participado en obras similares.
Pocos años después, la construcción del Real Monasterio de El Escorial tuvo un fuerte impacto en la organización eclesiástica de la zona. Navalagamella, que hasta entonces dependía de Valdemorillo, obtuvo su autonomía en 1567, aunque quedó privada de beneficios que pasaron al monasterio.
Durante la Guerra Civil, Navalagamella quedó casi completamente destruida y la iglesia parroquial sufrió un incendio que provocó graves daños. Desaparecieron sus retablos y cubiertas, se produjeron desperfectos en nervaduras y plementerías y se saquearon ornamentos, altares y solados. Pese a la magnitud de los daños, el edificio resistió casi intacto gracias a la solidez de su construcción.
La restauración llegó en 1943, de la mano del arquitecto Juan González Cebaza. Se reconstruyeron las techumbres con armadura de madera, tablazón y teja cerámica; se abrieron nuevas ventanas; se reorganizó la escalera del coro; se amplió el presbiterio; se construyó un nuevo retablo y se reguló el atrio que rodea la iglesia.
La iglesia presenta una traza sencilla, con una única nave rectangular de planta de salón y cabecera poligonal con ábside ochavado. La nave se divide en cuatro tramos desiguales, marcados por contrafuertes al exterior y semipilastras al interior. La sacristía se adosa a la cabecera, mientras que la torre del campanario, de planta cuadrada, se ubica a los pies.
El principal atractivo arquitectónico en el interior son las bóvedas de crucería estrellada que cubren la nave, la cabecera y el sotocoro. El expediente destaca también el trabajo de la piedra en nervios y semipilastras, así como la gran pila bautismal de granito, semiesférica y gallonada, situada en la capilla del sotocoro.
La Comunidad de Madrid considera que la iglesia reúne valores suficientes para su declaración como BIC. La presenta como uno de los templos góticos más destacados de la región y como un elemento relevante del patrimonio cultural madrileño. Su interés se apoya en la calidad de sus bóvedas, el trabajo de cantería, la articulación de su nave única, la evolución de sus fases constructivas y la conservación de elementos vinculados a la vida religiosa de la localidad.
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