El juicio por el asesinato de tres hermanos en Morata de Tajuña, cuyos cuerpos fueron hallados calcinados en enero de 2024, ha comenzado este martes en la Audiencia Provincial de Madrid con la selección del jurado popular. El procesado, Dilawar Hussein, de nacionalidad paquistaní y autor confeso del crimen, sostiene que actuó bajo un estado de arrebato y bajo la influencia del trastorno paranoide que padece, lo que, de ser aceptado por el tribunal, podría implicar una reducción significativa de su pena.
La Fiscalía solicita para el acusado 36 años de prisión por tres delitos de homicidio y un delito de quebrantamiento de condena, aplicando una atenuante por alteración psíquica. La defensa, por su parte, reclama una condena de solo siete años por homicidio, alegando las atenuantes de trastorno de personalidad paranoide, confesión y arrebato u obcecación. No existe acusación particular en representación de las víctimas.
En su intervención, el abogado defensor ha pedido para su cliente una condena “justa” y proporcionada a sus circunstancias, subrayando que Hussein confesó el crimen tras entregarse voluntariamente a la Guardia Civil. Según el letrado, el acusado se encontraba en una situación de extrema necesidad y bajo una fuerte presión emocional, agravada por deudas y por la enfermedad de su madre en Pakistán.
“Las hermanas le debían 60.000 euros, él tuvo que vender su locutorio y acabó en la calle. Las culpaba de la muerte de su madre, lo que le llevó a actuar bajo un arrebato”, ha afirmado su abogado. El informe psiquiátrico solicitado durante la instrucción diagnosticó al acusado un trastorno de personalidad con rasgos paranoides, que habría afectado parcialmente a sus capacidades cognitivas y de control.
Los hechos ocurrieron el 17 de diciembre de 2023, cuando el acusado escaló el muro de la vivienda de las víctimas y las atacó con una barra de hierro, provocando la muerte de los tres hermanos por traumatismo craneoencefálico. Posteriormente, el 19 de diciembre, regresó a la casa y prendió fuego a los cuerpos. Los vecinos alertaron a las autoridades tras semanas sin ver a las víctimas, y la Guardia Civil halló los cadáveres el 20 de enero de 2024. Dos días después, el asesino fue detenido y enviado a prisión provisional.
Las investigaciones revelaron que las víctimas habían sido engañadas en una estafa amorosa en internet por supuestos militares estadounidenses. Al quedarse sin ahorros, pidieron un préstamo de 60.000 euros a Dilawar, a quien conocían porque había alquilado una habitación en su vivienda. Cuando las mujeres no pudieron devolverle el dinero, él interpretó la situación como una traición personal, alimentando su delirio paranoide.
Meses antes del crimen, el acusado ya tenía antecedentes por acoso y amenazas a una de las hermanas, motivo por el que un juez le había impuesto una orden de alejamiento.
El jurado deberá decidir si el trastorno paranoide que padece el acusado afectó de manera relevante a su capacidad de comprender y controlar sus actos. Los forenses que lo evaluaron tras su detención confirmaron una alteración psíquica leve, pero no suficiente para considerarlo inimputable.
Su historial violento refuerza el perfil de peligrosidad que describen los informes. Ya en prisión, Hussein asesinó a golpes con una pesa a su compañero de celda, un hecho por el que será juzgado en otro proceso con jurado popular el próximo año.