Guillén reivindica La Vuelta como escaparate de España en su 90 aniversario

Guillén reivindica La Vuelta como escaparate de España en su 90 aniversario

El director general de La Vuelta a España, Javier Guillén, sostiene que la ronda española “es una ventana extraordinaria” para proyectar el país “hacia dentro y hacia fuera” y defiende que la prueba cuenta con “identidad propia”, además de reconocer que supone “un orgullo y una responsabilidad” liderar su gestión.

En declaraciones facilitadas por la Asociación de la Prensa Deportiva de Madrid (APDM), Guillén remarca el valor del ciclismo para mostrar el territorio y resume el papel de la carrera como escaparate: “No hay mejor deporte que el ciclismo para dar a conocer el territorio. Paisajes, ciudades, cultura... La Vuelta es una ventana extraordinaria de España hacia dentro y hacia fuera”.

La APDM concederá el próximo lunes uno de sus premios APDM 2025 a La Vuelta, con motivo de su 90 aniversario, un reconocimiento que el directivo vincula a la trayectoria del evento y a su personalidad competitiva. En ese sentido, insiste en que la prueba mantiene un carácter diferenciado y reivindica su capacidad de inspirar: “Es una carrera con identidad propia. No digo que marquemos tendencia, pero sí que servimos de inspiración”.

El director general encuadra el galardón en el contexto de una edición reciente complicada y subraya su relevancia sin que, a su juicio, ello altere la dimensión histórica del evento. “Tiene un significado muy especial. Más aún después de lo sucedido en la última edición, pero nada de eso puede empañar 90 años de historia”, afirma.

Guillén amplía el foco del homenaje y lo interpreta como un reconocimiento colectivo a quienes han sostenido la carrera durante nueve décadas. En su mensaje, enumera a corredores, organizadores, ciudades, aficionados y periodistas, y recalca la dimensión compartida del proyecto: “Que la APDM reconozca a La Vuelta es reconocer a todos los que la han hecho posible durante nueve décadas. Corredores, organizadores, ciudades, aficionados y periodistas, La Vuelta es de todos y eso es lo que la mantiene viva”.

Noventa años después de su nacimiento, La Vuelta preserva, según su máximo responsable, una esencia apoyada en dos ejes que sitúa como centrales: emoción e incertidumbre. En esa línea, avanza que el modelo continuará como referencia por su conexión con la afición: “Seguiremos potenciando este modelo porque es lo que conecta con el aficionado y da sentido a la competición”.

El directivo pone el acento en el papel de los ciclistas en la construcción del prestigio de la prueba y enfatiza su protagonismo en la historia del evento. “Los corredores son lo más importante”, recuerda, al citar nombres vinculados a distintas etapas del recorrido de La Vuelta, como Gustaaf Deloor, Tony Rominger, Roberto Heras, Alberto Contador, Primoz Roglic o Chris Froome. Sobre este último, añade que le tiene “un cariño especial por cómo se volcó con La Vuelta”.

En su análisis, Guillén atribuye parte de la longevidad de la carrera a su capacidad de adaptación, con decisiones que han ido consolidando su sello, como el traslado de fechas a septiembre, la apuesta por finales decisivos, la proyección internacional del itinerario o el relato televisivo. En ese marco, insiste en que el desenlace abierto forma parte del planteamiento deportivo: “La emoción hasta el último día no es un eslogan, es una manera de entender el ciclismo”.

De cara a 2026, Guillén anticipa una edición diseñada para “mantener el interés de la carrera hasta el final” y apunta a un perfil internacional, con presencia en varios países, peso de la montaña, una contrarreloj larga y jornadas pensadas para ofrecer estímulos de forma continua. En su descripción, sostiene que el recorrido buscará reforzar la experiencia del público: “Será una Vuelta de calidad, pensada para el espectador, fiel a nuestra idea de emoción e incertidumbre”.

El responsable de la organización sitúa esa planificación en la línea de considerar la prueba un gran escaparate deportivo y territorial, en el que conviven la exigencia competitiva y la narrativa del evento. En ese horizonte, insiste en una mirada orientada al futuro y en la voluntad de mantener el nivel del espectáculo: “Miramos siempre al futuro, con la ambición de ofrecer un gran espectáculo”.

Dentro de esa trayectoria, Guillén recuerda el peso específico de Madrid, a la que define como un elemento estructural de la carrera: “forma parte del ADN de la carrera”. No obstante, precisa que en la próxima edición la capital no podrá acoger la Meta tradicional debido a la coincidencia con la celebración del Gran Premio de España de Fórmula 1.