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Lara Diloy, directora de orquesta: “La educación artística y musical es fundamental y no la estamos desarrollando en los colegios”

Lara Diloy, directora de orquesta: “La educación artística y musical es fundamental y no la estamos desarrollando en los colegios”

Hay personas que transmiten energía y luz, que son puro positivismo y que no hay que perderles la pista. Una de ellas, indudablemente, es Lara Diloy (Madrid, 1986), una talentosa directora de orquesta.

En el año 2022, alcanzó un hito destacado al convertirse en una de las pocas mujeres que hasta ese momento habían dirigido una producción lírica en el prestigioso Teatro de la zarzuela. De esta manera se unió al pequeño grupo de mujeres que ya habían dirigido una función en el mismo teatro: María Rodrigo (1915), Montserrat Font (2008) o Yi-Chen Lin (2014). Su contribución al mundo de la música ha sido notable y merece reconocimiento.


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Diloy ha sido directora asistente durante varios años de la Temporada de ópera de Oviedo, y ha trabajado con destacadas orquestas sinfónicas como la Orquesta de la Comunidad de Madrid (ORCAM) y la Orquesta Sinfónica RTVE, entre muchas otras. Además, ha trabajado en varias producciones de ópera y zarzuela en templos de prestigio como el Teatro Real, el Liceu o Les Arts. El pasado verano, dirigió el estreno absoluto de la ópera “El lazarillo de Tormes” de David del Puerto con libreto de Martín Llade en el festival Clásicos de Alcalá, y volverá a dirigir esta ópera el próximo mes de mayo en el Teatro Lope de Vega de Sevilla.

Su amor por la zarzuela no cesa. Ahora vuelve a dirigir, en el Teatro de la Zarzuela, “El año pasado por agua”, con música de Federico Chueca y Joaquín Valverde y texto de Ricardo de la Vega en una versión de Enrique Viana, en el marco del Proyecto Zarza (representado por un grupo de jóvenes cantantes, actores y actrices para jóvenes) del 23 de febrero al 1 de marzo

El Proyecto Zarza es una iniciativa que tiene como objetivo principal promover la zarzuela entre las nuevas generaciones. Busca revitalizar y actualizar este género musical, acercándolo a nuevas audiencias y adaptándolo a los gustos contemporáneos. Estas iniciativas buscan no solo preservar su legado, sino también fomentar su evolución y relevancia en el contexto cultural actual. Las funciones abiertas son las del 23 y 24 de febrero; las demás son para escolares. 

MADRID ACTUAL ha podido conversar con Lara Diloy extendidamente sobre este género lírico y su carrera.

P:-Tu primera formación musical fue como trompista. Acabaste muy joven los estudios superiores de este instrumento. De hecho, parte de tu carrera musical ha sido como intérprete y docente. ¿Cómo diste el salto a la dirección de orquesta?

R: En mi caso fue viniendo poco a poco. En principio decidí estudiar la carrera de dirección para completar mi formación como músico y sentirme más completa dentro de la orquesta. Y después fui compaginando todo eso con la docencia. Pero, hubo un momento en el que dije, “esto me apasiona muchísimo” y aposté por ello profesionalmente y la verdad es que estoy muy contenta con la decisión.

P:-¿Sigues tocando la trompa, aunque sea como hobby?

R: Como digo siempre, yo fui trompista profesional. Es verdad que es un instrumento que hace que tengas que mantenerte muy al día para tener un buen sonido. Entonces, la trompa ahora está un poco más aparcada [ríe] y la echo un poquito de menos. Pero no hay tiempo para todo. 

P:-¿Cómo fue tu acercamiento a la zarzuela?

R: Ya había tocado alguna vez zarzuela desde el foso. Respecto a la dirección, la primera vez que me acerqué al propio Teatro de la Zarzuela fue con un proyecto, en una producción pedagógica que era una adaptación de la ópera “Pinocho” de Valtinoni al español para público infantil. Fui la directora del Coro de Voces Blancas. Esa fue la primera producción que hice, en 2016. A partir de ahí, empecé a hacer producciones como directora asistente. Entonces ya dirigí títulos como “Golondrinas”, “El cantor de México”, “Doña Francisquita”, “El rey que rabió”. Es decir, he estado haciendo ahí más o menos alrededor de uno o dos títulos por temporada. Desde entonces, fui formando mi camino. 

P:-Hiciste historia con “Don Gil de Alcalá” al convertirte en una de las poquísimas directoras de orquesta en el foso del célebre teatro madrileño. ¿Crees que es una profesión en la que todavía falta progreso en ese sentido? 

R: Es verdad que somos pocas, aunque cada vez somos más. Estamos, por fortuna, en una generación en la que se están abriendo ya las oportunidades. Cada vez tenemos el camino más abierto. Antes eran pocas las mujeres que llegaban a poder dedicarse profesionalmente, no solo a la dirección, sino en todos los campos en los que hay un factor que es el liderazgo. La incorporación de la mujer, evidentemente, por un tema social, ha sido mucho más tardía y eso no deja de notarse también en la música y en la dirección de orquesta. Lo bueno y lo bonito –a mí me gusta pensar siempre en positivo– es que eso está cambiando y que pronto dejará de ser anecdótico. Y que el mundo lo normalizará. Es verdad que no hemos recorrido todo el camino que hay que recorrer todavía. O sea, todavía falta mucho movimiento, pero lo que se ve es con luz. Tenemos que dar tiempo al progreso.

P:-Hace poco han declarado la zarzuela como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial. ¿Crees que este género está viviendo un resurgir y a qué se debe? 

R: Pienso que se está haciendo mucho esfuerzo para poner la zarzuela en el lugar que merece. En la evolución de los últimos años, y con el paso de Daniel Bianco por el Teatro de la Zarzuela y con la continuidad que eso va a tener con Isamay Benavente, se está poniendo el foco en hacer zarzuela de mucha calidad. Eso no significa que no se haya hecho siempre y el teatro siempre ha sido un teatro de referencia. Pero yo creo que en los últimos años se ha visibilizado más. Además, la gente cuando se acerca lo disfruta muchísimo. Le sorprende, pero de repente reconoce cosas que le son familiares. Al final es un lenguaje muy nuestro y hay canciones y danzas que todos hemos escuchado alguna vez.

Por otro lado, el hecho de ser reconocido Patrimonio Cultural Inmaterial también es muy importante en la evolución del género. Es muy adecuado. Es algo que ya estaba tardando en suceder porque es un género único que evidentemente hay que preservar. Teatros de ópera hay muchos, no solo en España, sino evidentemente por todo el mundo. Pero el Teatro de la Zarzuela es uno, aunque luego evidentemente se representen más zarzuelas por toda España.

P:-El Proyecto Zarza ha sido muy elogiado. ¿Crees que haría falta hacer algo así, por ejemplo, con la ópera, como una manera de acercar más a los jóvenes para que puedan disfrutar de este tipo de artes escénicas?

R: Pienso que todo lo que sea hacer proyectos en los que podamos acercar a la gente por primera vez a la lírica, con productos de calidad, es absolutamente necesario. Hay muchas maneras de hacerlo. Desde luego, creo que el Proyecto Zarza es una buena forma y está dando sus resultados como tú bien apuntas. Evidentemente no es la única manera, pero es un espejo en el que se pueden mirar otras instituciones para hacer este tipo de proyectos e iniciativas. 

P:-En el Proyecto Zarza siempre se aporta una perspectiva sobre la actualidad. La versión que el dramaturgo Enrique Viana ha escrito sobre el texto de Ricardo de la Vega en esta producción habla de un mundo amenazado por todas las terribles consecuencias derivadas del cambio climático. A pesar de ello, en esta revista (género) hay un mensaje positivo, ¿verdad? 

R:Sí. El mensaje es positivo. Es importante buscar ese tipo de mensajes con los que los jóvenes conectan. Y no solo ellos, la mayor parte de la población también. Porque, en este caso, el cambio climático es algo que nos afecta a todos. Por lo que esta zarzuela presenta una preocupación global.

P:-¿Cómo es esa revista “El año pasado por agua” desde el punto de vista musical?

R: Creo que es muy brillante. Los números musicales son muy agradecidos. Al estar casi todos presentados como números de danza –una mazurca, un tango, también chotis–, hacen que la melodía sea muy pegadiza. Otra cosa que tiene muy en su favor es que esos números musicales son grandes hits. Eso también ayuda mucho a que el público lo disfrute y se sienta muy motivado para escuchar la función.  

P:-¿Cómo han sido los ensayos? ¿Trabajas de manera diferente al dirigir zarzuelas dentro del Proyecto Zarza, al tratarse de un trabajo con artistas y músicos jóvenes?

R: Cada grupo tiene una energía y unas necesidades diferentes. Es importante que las personas que estamos liderando los proyectos, seamos capaces de adaptarnos a ellos también, porque es la manera de sacar lo mejor. Ellos, aunque son jóvenes, son todos profesionales. También hay alguno que igual está terminando sus estudios superiores, pero tocan a un nivel totalmente profesional. Pero es verdad que cuando todo el equipo es joven, sí que se genera una energía con mucha ilusión y chispa. Además, para muchos son sus primeras veces y eso, por supuesto, se transmite. Esa energía que ellos me dan a mí es muy importante. Y sabiendo, si es la primera vez de algunos o viendo lo que ellos demandan, también modifico o me adapto en mi forma de dirigir.

P:-¿Por qué crees que el público joven y no tan joven no puede perderse “El año pasado por agua”?

R: Esta pregunta es la más importante [ríe]. Porque se lo van a pasar fenomenal. Van a salir cantando y bailando, estoy segurísima. Van a recibir un mensaje, como decíamos antes, que es muy importante. Y luego también te diré que se van a reír mucho. Van a disfrutar de una estética muy potente, con mucho brillo. También, como está ambientada en Nochevieja, se lo pasarán bien. 

P:-¿Cuál es tu opinión sobre la importancia de una educación musical desde la infancia? 

R: Una educación musical es básica y pienso que no la estamos teniendo. Pienso no solo en la música, sino en la educación artística, en general. Ayuda a desarrollar una serie de capacidades que son importantísimas. Entonces, yo creo que no estamos explotando las posibilidades de la música en las aulas. Y creo que sería fundamental. Hay una parte de esa raíz que es la parte de cultura y de conocimiento. Y creo que hay otra que la pondría a la par o incluso más importante, que es el desarrollo que tiene la práctica de la música en sí, con elementos que son muy simples, muy sencillos. Como, por ejemplo, cantar en un coro desarrolla una serie de capacidades muy relevantes para el futuro de un niño y su forma de crecer.

P:-¿Quiénes han sido o son tus grandes referentes en el ámbito de la dirección?

R: Esto siempre es muy complicado. Hay un aprendizaje desde todos los compañeros. Es decir, cuando veo a mis compañeros, aprovecho para aprender y para ver qué cosas podría incorporar. Evidentemente, todos tenemos admiración por alguien. Carlos Kleiber para mí hacía magia. Si solo pudiera elegir un nombre, te diría él. Y luego, en mi caso, hay un maestro con el que he trabajado mucho y al que considero mi mentor: Oliver Díaz. 

P:-¿Qué cualidades crees que tiene que tener un/a director/a de orquesta?

R: Creo que es una profesión para la que hay que tener muchas habilidades y que es muy difícil tenerlas todas. Por supuesto, es importante ser buen músico. Es importante tener habilidades de comunicación. Y dotes de liderazgo: tenemos que trabajar con grupos muy grandes y hay que convencerles de nuestra apuesta. Aquí muchas veces hay dos puntos de vista. Por un lado, está la gente que piensa que no hacemos nada. Y por otro, los que creen que somos casi como superhéroes. Evidentemente no es una cosa, pero tampoco es la otra. Es un balance de muchas cualidades y esfuerzos que hay que combinar.

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