Mujeres deprimidas mejoran su estado de ánimo durante lactancia materna

Mujeres deprimidas mejoran su estado de ánimo durante lactancia materna

Según un reciente estudio de la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt, publicado por un grupo de investigadores de la Universidad Atlántica de Florida (UAF), las madres con depresión que dan de lactar a sus hijos mejoran su estado de ánimo, el contacto mutuo y la neuroprotección. Los resultados del estudio buscaron desarrollar la importancia del vínculo entre las madres con sus hijos.

La depresión materna es un trastorno que no solo afecta al vínculo materno-infantil y al desarrollo socioemocional del bebé. También genera que los mínimos contactos físicos, como las caricias tranquilizadoras para calmar los llantos de los bebés, disminuyan considerablemente por parte de la madre.

Por su parte, los bebés de mujeres que padecen de depresión presentan patrones de funcionamiento similares a los de sus madres, por lo que presentan un riesgo elevado de sufrir de una interacción social atípica y potencialmente desregulada.

Así las cosas, el estudio determinó que 1 de cada 9 madres sufren de depresión materna. Tan solo en México, el Instituto Nacional de Salud Pública estimó la prevalencia de la depresión en un 14 % de mujeres en el periodo posnatal. A su vez, 1 de cada 5 mujeres con hijos menores a 5 años presentaron sintomatología depresiva.

Ante este problema de salud pública, la lactancia se ha presentado como una alternativa para hacer frente a los problemas de salud mental. “El vínculo afectivo entre madre e hijo repercute de manera directa en la salud mental de ambas partes. Cuando la madre da el pecho al recién nacido se produce niveles elevados de la oxitocina, generando el surgimiento de sentimientos positivos, como la felicidad y el apego. Asimismo, esta hormona es clave para la disminución de la depresión posparto”, indica Liliana Paz, redactora del segmento Embarazo & lactancia en ZONADAMAS.

Por otra parte, el estudio examinó la relación madre-hijo en desarrollo, analizando el método de alimentación (lactancia materna frente a alimentación biberón) y los patrones de contacto afectivo en parejas madre-hijo deprimidas y no deprimidas. Del mismo modo, investigaron la actividad del electroencefalograma (EEG) del niño durante el desarrollo.

De esta manera, los investigadores evaluaron a un total de 113 madres y a sus bebés, con el objetivo de verificar los síntomas depresivos maternos, la alimentación, el humor, el estado de ánimo, entre otras cuestiones.

Los datos de la actividad del EEG, publicados en la revista “Neuropsychobiology”, se centraron en las alteraciones de los patrones de activación del EEG en los bebés durante su desarrollo. Este resultado sirvió para determinar si la alimentación y la depresión materna están relacionadas con los cambios en la asimetría y la potencia del EEG frontal en reposo.