Un mapa interactivo de Turbli permite prever las posibles turbulencias de un vuelo en cualquier parte del mundo antes de despegar.
Cuando se enciende la señal y el avión empieza a dar bandazos, el silencio se instala en la cabina: las turbulencias son parte del viaje, aunque cuanto menos aparezcan, mejor para la calma.
Para quien prefiera anticiparse, Turbli ofrece un mapa interactivo basado en las previsiones de la guía gráfica de turbulencias, un sistema de pronóstico para la aviación que muestra la turbulencia atmosférica en tiempo real y a futuro.
La herramienta se alimenta de datos de la Administración Atmosférica y Oceánica Nacional y el Servicio Meteorológico Nacional, ambos organismos oficiales de Estados Unidos, además del Met Office del Reino Unido. El mapa tiene alcance global y se actualiza cada seis horas.
Entre sus opciones, permite elegir el momento para el que se quiere consultar el estado del aire —desde ahora hasta las próximas 24 horas—, la altura —en metros o en pies— y el origen y destino del trayecto.
Como ejemplo, en un vuelo Madrid–Málaga es probable viajar en un Airbus A320, cuya altitud máxima de crucero se sitúa aproximadamente entre 11.900 y 12.100 metros. Aunque ese es el techo de vuelo, durante el recorrido el avión asciende y desciende. Para obtener el resultado, basta con pulsar sobre 'Get Forecast'.
El mapa interactivo muestra las áreas de turbulencia que podría cruzar la ruta, junto a una leyenda de colores que refleja la intensidad según la altura y el tipo de suceso conforme al SIGMET (Significant Meteorological Information), el mensaje de alerta meteorológica aeronáutica que avisa de fenómenos peligrosos en ruta, como tormentas severas o turbulencias fuerte, entre otros.
Los datos parten de una resolución original de 0,25°, pero se presentan a 0,5° para acelerar la carga de la página. Si se desea, puede aumentarse pulsando 'Increase resolution'.
La ruta que aparece es la indicada en el plan de vuelo del piloto o, si no está disponible, la seguida por el vuelo anterior. Dado que los pilotos pueden ajustar el itinerario durante el trayecto, también es posible añadir puntos intermedios para explorar rutas alternativas.
En cualquier caso, se trata de una aproximación visual e intuitiva para adelantarse a posibles turbulencias a grandes rasgos, aunque el sistema está simplificado en métricas y tiempos, y el efecto de las turbulencias varía según el tipo de aeronave.
Más allá de la orografía, las características del terreno o las instalaciones —desde aeropuertos diminutos hasta otros con pista corta, montaña y falta de ILS, o el aterrizaje en uno repleto de placas solares—, el tiempo, o mejor dicho, el mal tiempo, influye de forma decisiva.
Así, si la próxima noche de Reyes se presenta movida en la península en lo climatológico, un vuelo de Valencia a Madrid probablemente no será una balsa de aceite como en un templado día de junio. Hay quien prefiere no mirar y afrontar la situación cuando llegue; otros optan por consultar el mapa antes de volar.