OpenAI trabaja en un smartphone propio con IA

OpenAI trabaja en un smartphone propio con IA

Según el analista Ming-Chi Kuo, la compañía de Sam Altman negocia con grandes proveedores de chips, software y fabricación para lanzar un dispositivo con agente de IA integrado. La producción masiva comenzaría en 2028

OpenAI está desarrollando su propio teléfono móvil con Inteligencia Artificial profundamente integrada. El proyecto busca redefinir cómo usamos estos dispositivos y trasladar la gestión de nuestra vida digital a un agente inteligente más natural y contextual. Así lo ha revelado el analista Ming-Chi Kuo, quien asegura que la firma de Sam Altman ya mantiene conversaciones con los principales proveedores de la industria.

El plan responde a la visión que Altman ha defendido públicamente durante años. El directivo ha insistido en que los smartphones actuales serán reemplazados por dispositivos personales más inteligentes, más conversacionales y capaces de entender el contexto completo del usuario. Mientras esa transición llega, OpenAI asume que el móvil seguirá siendo durante años el centro de la vida digital de millones de personas.

Esa conclusión explica por qué la compañía no quiere limitarse a vender modelos de IA a terceros. Necesita dar el salto al hardware propio. La razón es clara: controlar tanto el hardware como el software le permitiría diseñar una experiencia cerrada, coherente y completamente dependiente de su tecnología, sin quedar subordinada a fabricantes que integren sus sistemas de forma parcial o condicionada.

Según Kuo, OpenAI quiere replantear el concepto de móvil. No se trata de añadir funciones de IA a un teléfono convencional, sino de construir un producto pensado desde cero para que la inteligencia artificial sea el centro de toda la experiencia. El terminal se acercaría así a la idea de asistente personal permanente que Altman ha sugerido como horizonte tecnológico.

El proyecto ya está tomando forma industrial. Kuo asegura que OpenAI trabaja con MediaTek y Qualcomm en el desarrollo de los procesadores necesarios, mientras que Luxshare asumiría la fabricación. La participación de estos actores muestra la ambición del plan: son empresas con peso decisivo en la cadena de valor global de la electrónica de consumo.

El analista estima que la producción en masa comenzaría en 2028. Un horizonte que sitúa el proyecto en el mismo terreno donde otras grandes tecnológicas ya compiten: el de los dispositivos que aspiran a ser el próximo paso después del smartphone tal como lo conocemos hoy.